jueves, 18 de enero de 2007

METER LA PATA
Esta frase, hoy de uso tan corriente, la utilizaremos ahora para calificar lo ocurrido con el arzobispo de Varsovia, Stanislaw Wielgus, que ha tenido que renunciar al cargo al haber sido acusado de confidente y espía de los comunistas polacos. Grave metedura de pata, sin duda, dado que la acusación es incuestionable. El Vaticano y la Iglesia polaca se han lucido al meter la pata en semejante barrizal e inmundicia. Solamente se ha salvado de la quema Mons Tadeusz Goclowski, Arzobispo de Gdansk, que se atrevió a anunciar que no participaría en semejante investidura. Efectivamente, el comportamiento de Wielgus “ha comprometido gravemente su autoridad, incluso ante los fieles”. Pero, mal que les pese, lo ocurrido ha comprometido muy gravemente la autoridad y el modo de proceder de todos los actores: al Vaticano mismo, el resto de la Jerarquía polaca, los medios católicos de comunicación que lo respaldaban. Siempre lo mismo: querer imponer una apariencia, estar dispuestos a tolerar la hipocresía y propiciar una obscenidad. Y, para colmo, sólo se reacciona dignamente cuando el escándalo salta a la opinión pública.
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 16.01.07, pág. 7

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