Locura frente a cordura
En el intransferible viaje hacia el interior de nosotros mismos, hace tiempo que descubrí que el secreto reside en conocerse a sí mismo. En esta tormentosa búsqueda me sentí iluminado desde el principio por la lectura de Khalil Gibrán. Posteriormente y desde una perspectiva diferente pero complementaria, ha guiado mis pasos el autor del Manifiesto contra el progreso, Agustín López Tobajas.
Este poderoso principio de sabiduría –conviene advertirlo de entrada- no es posible, si seguimos obligados a la superficial y mediocre perfección de la corrección social. Sería tanto como renunciar, por principio, a buscar el propio camino y aceptar como bueno todo lo que sugieren otros, aunque sea totalitario. Tampoco será posible si, como parece consustancial a la condición humana, nos empeñamos en aceptar la cordura de la apariencia. Sería tanto como resignarnos ante el hecho que ya reprochara Esquilo: ‘la mayor parte de los hombres prefieren parecer que ser’. Ni, finalmente, será alcanzable si nos engañamos a nosotros mismos con la máscara que oculta nuestro desnudo y verdadero rostro. No importa que los demás se rían y nos llamen locos.
Cuando, por fin, hemos decidido, con todas las debilidades que nos acompañan, mostrar el verdadero hombre, limpiar el alma, desprendernos de tantas impurezas y convencionalismos como se nos pegan al espíritu, tenemos que enfrentarnos a un último esfuerzo: resistir que los demás nos vean como ‘locos’. ¡Difícil alternativa! Pero, posible, sin duda. Incluso aunque cuente con la incomprensión de los correctos.
Una vez situados en esta nueva dimensión, la lucha diaria cobra un sentido diferente. Las cosas se hacen por motivos que tienen que ver con la libertad y la salvación personales.
Pues bien, situados en esta nueva dimensión, podemos, por ejemplo, contemplar con un espíritu diferente, más en profundidad de la simple apariencia convencional, muchas de las actitudes que conforman en la actualidad el denominado sistema de valores y que tendemos a recibir como bueno sin que sepamos exactamente por qué. Quizás por la simple y falaz razón de que está de moda, porque así lo dice la TV, porque es ‘progresista’. Un ejemplo, tomado, precisamente, de López Tobajas, puede iluminar el mensaje crítico que deseamos sugerir al amable lector.
Cada día la gente tiende a ser más sensible respecto de la salud del cuerpo. Cada día nos preocupa más la pureza biológica de los alimentos que ingerimos. Cada día buscamos, con mayor intensidad, al comprar ciertos productos, su certificado biológico, su carácter ecológico, sus componentes químicos. Cada día tenemos una conciencia más exigente respecto de la pureza del medio ambiente y de las energías contaminantes. Todo ello nos parece que forma parte de una nueva cultura: armonizar técnica y limpieza. Todo ello es positivo, sin duda. Pero, insuficiente.
Desde la perspectiva inicial, en busca de la propia liberación y salvación, esta cultura no deja de fijarse en lo secundario, en lo superficial. Debemos intentar ir un poco más allá y encontrarnos con la propia autenticidad, la propia explicación y razón de ser personal. La nueva cultura, paradójicamente, coincide con el abandono de otras dimensiones personales más esenciales. Como ha subrayado López Tobajas, ‘no queda espacio para salud del alma’, ‘alimentamos el espíritu con basuras’ y ‘no … parece descabellada la posibilidad de que un mundo técnicamente limpio sea espiritualmente un infierno’.
Como nos recuerda el autor de El Profeta, serán muchos quienes se rían de nosotros y hasta nos llamen ‘locos’. Sin embargo, no olvidemos con él que “en el reino de las apariencias, la simulación es cordura, y cualquier autenticidad, locura. Bendita sea la locura que nos libera del reino de las apariencias”.
sábado, 28 de junio de 2008
lunes, 16 de junio de 2008
VARIANTES
Ya estamos en plena crisis y no sólo económica. Y, ahora, ¿qué? ¿Dónde está el patriota ZP? ¿Qué nos cuenta ahora la inmensa caterva de ‘mediocres intelectuales’, de ‘improvisados tertulianos’ al servicio de sí mismos, de ‘periodistas de la corrección’ dando cobertura al moderno totalitarismo, de ‘titiriteros’ socialistas? ¿Dónde están ahora tantos votantes de la izquierda que exhibían prepotentemente su triunfo electoral? ¿Recuerdan aquel ‘no nos merecemos un gobierno que nos mienta’? ¿Dónde está la oposición? ¿Quizás pasando página? ¿Quizás buscando el centro? ¡Cuánta traición al pueblo, madre mía! ¡Cuánta mentira y cuánta trampa! Vienen tiempos duros, pero propicios para la reflexión personal y democrática. Es inútil emperrarse en la estupidez humana. La realidad, como decía Lenin, es tozuda, muy tozuda y acaba por imponerse. ¿Se imaginan que ocurriría si, en este estado de cosas, el inquilino de la Moncloa se llamase Aznar? Seguro que la izquierda, como tiene acreditado, reaccionaría desde una posición centrada. ¡Ja, ja, ja! Decididamente, creo, con Mario Benedetti, que la cosa es “como para ponerse a reflexionar sobre las imprevistas variantes de la imbecilidad humana”.
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 13-19.06.2008, pág. 2
Ya estamos en plena crisis y no sólo económica. Y, ahora, ¿qué? ¿Dónde está el patriota ZP? ¿Qué nos cuenta ahora la inmensa caterva de ‘mediocres intelectuales’, de ‘improvisados tertulianos’ al servicio de sí mismos, de ‘periodistas de la corrección’ dando cobertura al moderno totalitarismo, de ‘titiriteros’ socialistas? ¿Dónde están ahora tantos votantes de la izquierda que exhibían prepotentemente su triunfo electoral? ¿Recuerdan aquel ‘no nos merecemos un gobierno que nos mienta’? ¿Dónde está la oposición? ¿Quizás pasando página? ¿Quizás buscando el centro? ¡Cuánta traición al pueblo, madre mía! ¡Cuánta mentira y cuánta trampa! Vienen tiempos duros, pero propicios para la reflexión personal y democrática. Es inútil emperrarse en la estupidez humana. La realidad, como decía Lenin, es tozuda, muy tozuda y acaba por imponerse. ¿Se imaginan que ocurriría si, en este estado de cosas, el inquilino de la Moncloa se llamase Aznar? Seguro que la izquierda, como tiene acreditado, reaccionaría desde una posición centrada. ¡Ja, ja, ja! Decididamente, creo, con Mario Benedetti, que la cosa es “como para ponerse a reflexionar sobre las imprevistas variantes de la imbecilidad humana”.
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 13-19.06.2008, pág. 2
VENENO EN COPA DE ORO
Cuando se contempla, desde fuera, el espectáculo que nos está ofreciendo la casta dirigente del PP, sus compromisarios y afiliados, uno entiende el dicho de Schiller para quien “hay un tipo de estupidez contra la que hasta los dioses luchan en vano”. ¡Mira que la cosa está clarísima! Los mismos medios, los mismos intelectuales y periodistas pesebreros de la izquierda zapateril, que se han pasado cuatro años poniendo a Rajoy a bajar de un burro, llamándole de todo, descalificándole del modo más grosero, tildándole de todo lo inimaginable, son -¡qué casualidad!- quienes le consideran ahora una piedra angular para construir la democracia en este país. El dato debería llevarles a sospechar y dudar. ¿Por qué será que el adversario se ha convertido en defensor e imprevisto adulador? Desde luego, por nada que tenga que ver con el liderazgo de Rajoy y el triunfo del PP. No lo duden: a la izquierda le interesa un Rajoy débil y domesticado. Recuerdo al respecto la sabia reflexión de Demófilo: “Creer en las pérfidas insinuaciones de un adulador es como beber veneno en copa de oro”.
Publicado en “Bon Día Mallorca”, 30.05.2008, pág. 2
Cuando se contempla, desde fuera, el espectáculo que nos está ofreciendo la casta dirigente del PP, sus compromisarios y afiliados, uno entiende el dicho de Schiller para quien “hay un tipo de estupidez contra la que hasta los dioses luchan en vano”. ¡Mira que la cosa está clarísima! Los mismos medios, los mismos intelectuales y periodistas pesebreros de la izquierda zapateril, que se han pasado cuatro años poniendo a Rajoy a bajar de un burro, llamándole de todo, descalificándole del modo más grosero, tildándole de todo lo inimaginable, son -¡qué casualidad!- quienes le consideran ahora una piedra angular para construir la democracia en este país. El dato debería llevarles a sospechar y dudar. ¿Por qué será que el adversario se ha convertido en defensor e imprevisto adulador? Desde luego, por nada que tenga que ver con el liderazgo de Rajoy y el triunfo del PP. No lo duden: a la izquierda le interesa un Rajoy débil y domesticado. Recuerdo al respecto la sabia reflexión de Demófilo: “Creer en las pérfidas insinuaciones de un adulador es como beber veneno en copa de oro”.
Publicado en “Bon Día Mallorca”, 30.05.2008, pág. 2
OÍR LO QUE NO QUIERES
Aunque no lo crean, no me ha causado asombro, como a otros, ver al Cardenal de Barcelona y al Director de la programación socio-religiosa de la COPE, chapoteando en el charco de la corrección social y política : el problema al que nos enfrentamos en España se llama Federico. Ambos han caído en la trampa. Ambos han sido fieles a la mejor tradición eclesiástica. Ambos han evidenciado, por desgracia, que no creen en la libertad entendida como el derecho a decirles a los demás lo que no quieren oír (George Orwell). ¡Qué pena! El Señor Cardenal, por supuesto, tiene todo el derecho a ejercer su libertad de expresión. Nadie, por cierto, lo ha puesto en duda. Igualmente Manuel María Bru puede asegurar que nunca le “ha convencido la defensa de la libertad de los `liberales´". Pero, ambos deberían saber, como dijo Alceo de Mitilene, que “si vas a decir lo que quieres, también vas oír lo que no quieres”. La alusión, la denuncia y la puesta en evidencia frente a tantas y tantas contradicciones como todos, también los eclesiásticos, atesoramos.
Publicado en “Bon Día Mallorca”, 6-12.06.2008, pág. 2
Aunque no lo crean, no me ha causado asombro, como a otros, ver al Cardenal de Barcelona y al Director de la programación socio-religiosa de la COPE, chapoteando en el charco de la corrección social y política : el problema al que nos enfrentamos en España se llama Federico. Ambos han caído en la trampa. Ambos han sido fieles a la mejor tradición eclesiástica. Ambos han evidenciado, por desgracia, que no creen en la libertad entendida como el derecho a decirles a los demás lo que no quieren oír (George Orwell). ¡Qué pena! El Señor Cardenal, por supuesto, tiene todo el derecho a ejercer su libertad de expresión. Nadie, por cierto, lo ha puesto en duda. Igualmente Manuel María Bru puede asegurar que nunca le “ha convencido la defensa de la libertad de los `liberales´". Pero, ambos deberían saber, como dijo Alceo de Mitilene, que “si vas a decir lo que quieres, también vas oír lo que no quieres”. La alusión, la denuncia y la puesta en evidencia frente a tantas y tantas contradicciones como todos, también los eclesiásticos, atesoramos.
Publicado en “Bon Día Mallorca”, 6-12.06.2008, pág. 2
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