sábado, 20 de enero de 2007

ECHAR SAPOS Y CULEBRAS
Lo de nuestra particular Sibila no tiene remedio. Casi siempre bordea el límite de lo permitido. No sólo se sirve a sí misma, como es obvio y todo el mundo sabe en Mallorca, sino que, encima, se permite la prepotencia chulesca de insultar al ciudadano y la perversidad de dividir y provocar. ¿Qué hemos hecho los castellano-parlantes, que no sea trabajar y contribuir al progreso de esta tierra, para merecer semejante trato? ¿Hasta cuándo seguirá abusando de nuestra paciencia? ¿Seguirá enviándonos a la “pegatina” en busca del voto?
No es cuestión de recordar la vida y milagros de esta señora. Son de sobra conocidos y repudiados. Contemplemos su última insolencia. Se monta, con nuestro dinero, el juguetito de la TV para mayor honra y gloría de sí misma y regocijo de un puñado de humillados pesebreros. Paga con nuestro dinero un reportaje sobre el reciclaje en Mallorca y aprovecha, una vez más, la oportunidad para meterse con los forasteros y descender al insulto barriobajero. ¡Hay quién dé más!
Al parecer y según la reputada doctrina ‘munarista’, los castellano-parlantes somos malos mallorquines porque no reciclamos ni amamos el medio ambiente ni hablamos catalán. ¡Vaya parida! La estupidez puesta en circulación no me ha sorprendido. Personalmente me trae sin cuidado lo que venga con la marca UM. Procuro no consumir productos adulterados y que generan mucha materia a reciclar. Hablo la lengua que aprendí a los pechos de mi madre. Me basta con el respeto de los demás. El mismo con que el que yo procuro corresponder, con independencia de la lengua que utilicen.
Es evidente que el ‘fenómeno Munar’ necesita de reciclaje con urgencia. Todos somos un poco culpables de su existencia: unos le votan, otros le ríen las gracias; unos le rinden pleitesía por el favor recibido, otros la excusan; unos y otros pactan con ella; unos y otros la utilizan según conviene; unos y otros son burlados y chuleados. ¿Dónde están, ante el último atropello cometido, el resto de fuerzas políticas? No basta con algún tímido y aislado desmarque, que se agradece. Hace falta dar un paso al frente, repudiar sin paliativos semejantes actitudes y dejar claro que no se quiere colaborar en la siembra de tanta cizaña ni ser cómplice de división y enfrentamientos. Sean coherentes –me dirijo a la clase política- y hagan una declaración institucional en el Parlamento.
Puestos a reciclar –de ello tiene especial necesidad esta Mallorca de nuestros amores-, tampoco estaría mal, por ejemplo, que los servicios de turno le dieran una pasadita al propio Consell y a su política de subvenciones. ¡Ahí tienen trabajo para unos cuantos años! En cualquier caso, queridos castellanos-parlantes, tomar nota de lo ocurrido, no os dejéis humillar ni embaucar, reaccionar con dignidad, pese a quien pese, y, eso sí, colaborar en la noble tarea de cuidar el medio ambiente en el que vivimos. No olvidéis que el mejor sistema de reciclaje, aplicable a UM y a las otras fuerzas políticas que, con su silencio, le otorguen amparo, es no votarles en las próximas elecciones. Os aseguro que el método es muy eficaz.
Nos han arrojado sapos y culebras, representaciones corpóreas del demonio que llevan dentro. No asustarse. Reciclaje y exorcismo.
Publicado en “El Mundo. El Día de Baleares”, 14.12.06, pág. 8

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