domingo, 18 de noviembre de 2007

EN NUESTRA MIRADA
Hace bastante tiempo que escucho, en diferentes ámbitos sociales y políticos, voces malsonantes –incluso en boca de personas con responsabilidades de gobierno- al tratar de fijar la actitud a adoptar con respecto a los inmigrantes. Estas voces son especialmente disonantes, por ejemplo, cuando se trata de la integración de los musulmanes en la sociedad española y balear.
Se diga lo que se diga, se esgriman las excusas que sean, se recuerden las estadísticas de delincuencia que sean, se expresen los temores que sean, sobre todo frente al integrismo y al fundamentalismo islámicos, existan las dificultades de integración que sean, la cuestión verdaderamente esencial, hasta ahora no resuelta, es la de las desigualdades existentes. Mientras éstas existan, no habrá plena integración.
Acabamos de mencionar a la bicha, a lo que todo el mundo rehuye, a lo que nadie quiere preguntarse porque, en el fondo, sabe la respuesta y no se siente a gusto con ella. El problema está ahí, ante nuestras narices. Negarlo sólo facilita hacerlo mayor. Como además creo, como ha expresado recientemente el Presidente Sarkozy, que la democracia no consiste sólo en el derecho a debatir, sino también –y, añadiría, sobre todo- en la obligación de hacerlo, cuanto antes lo afrontemos, de una vez por todas y sin tapujos, mejor para todos.
Abordarlo supone, de entrada, tirar por la borda tanto tópico fácil -‘la tradicional hospitalidad’ y otras hipocresías paternalistas al uso-, como se suele manejar. Basta con preguntar y escuchar a quienes vienen diariamente a vivir aquí. Deberíamos ser conscientes –esta fue la sugerencia de Sarkozy con respecto a los franceses- de que, en nuestra propia mirada, los inmigrantes ‘aprecian perfectamente que aquí no son aceptados por completo’. ¿Acaso se olvida que incluso a los propios españoles, que hemos venido a esta tierra a trabajar, se nos sigue llamando ‘forasteros’ con todo lo que, salvo excepciones, implica?. No me hagan reír.
Nuestros políticos -¿no estaremos pidiendo peras al olmo?-son los primeros que debieran reconocer –y actuar en consecuencia- que nuestra Constitución optó por una laicidad, que lejos de ir contra la religión, asegura a todos, absolutamente a todos, la libertad de conciencia. Tan elemental identidad también ha de ser aceptada por quienes vengan de fuera y permanezcan entre nosotros, constituyendo su aceptación una condición necesaria para su plena integración en igualdad de derechos y deberes.
Los musulmanes venidos de fuera, o nacidos aquí, acreditan una poderosa identidad cultural y religiosa. Su derecho a vivir conforme a su fe es del mismo rango que cualquier otro derecho fundamental. La laicidad constitucional no ha de ser sectaria ni indiferente frente a la religión, cualquiera que ésta sea. Merece, por el contrario, una valoración positiva, que conlleva determinadas exigencias en la acción de gobierno.
Nuestras instituciones públicas de gobierno, incluido el municipal, lejos de desentenderse del hecho religioso derivado de la vivencia de la fe islámica, deberán dar, -más pronto que tarde- soluciones eficaces a cuestiones como la de los edificios dedicados al culto (mezquitas), la de los cementerios, la de ciertas prescripciones religiosas referidas a la alimentación, a los ritos funerarios y al velo en los centros públicos de enseñanza o de otra naturaleza, la del acceso a los cargos públicos, la de idear una organización interna que aglutine y represente a todos las corrientes en que se expresa la de islámica, etc.etc. Simplemente pediría igualdad de trato sin excepciones, ni en derechos ni en deberes. En esto, todos somos iguales. Que nadie piense que tiene más derechos que los demás y que nadie piense, con razón, que tiene menos.
Si seguimos, como hasta ahora, escondiendo la cabeza debajo del ala, si no realizamos este esfuerzo de integración, no haremos otra cosa que fomentar el ‘gueto’ y alterar la convivencia.
RIZANDO EL RIZO
Nunca he sido partidario de alineamiento alguno previo. La corrección femenina, que se nos quiere imponer por quienes suscriben la ideología género, me parece una manifestación totalitaria, que, además, propicia e impulsa, en muchos casos, verdaderos anversos obscenos. Aunque pueda sorprender a muchos –no se lo acaban de creer-, lo cierto es que el Legislador socialista inspiró su reforma del Código civil en materia de separación y divorcio (Ley 15/2005, de 8 de julio) en la mencionada ideología.
La prueba del nueve de que ello fue así la tenemos en la propia Ley. En efecto, después de proclamar, en la Exposición de motivos, principios esenciales como que ambos progenitores deben percibir que su responsabilidad continúa intacta para con los hijos, a pesar de la separación o del divorcio, e incluso subrayar que les exige, si cabe, un mayor grado de diligencia; después de reforzar “la libertad de decisión de los padres respecto del ejercicio de la patria potestad” sobre sus hijos; después de sostener que “los padres deberán decidir si la guarda y custodia se ejercerá sólo por uno de ellos o bien por ambos de forma compartida”; después de insistir en la existencia del principio de la “corresponsabilidad” en el ejercicio de la potestad respecto de los hijos, establece, en el art. 92.8 del Código civil, un régimen absolutamente restrictivo. Después, en definitiva, de tanto marketing, de tanta propaganda, de tanta novedad, asistimos al parto de los montes: un ridículo ratoncillo. Esto es, fuera de que medie acuerdo entre los progenitores, el Juez sólo podrá acordar “excepcionalmente” la guarda y custodia compartida.
En el marco de tan restrictiva opción, femeninamente correcta, se entiende que, a la hora de acordar su concesión a petición de uno de los progenitores con la oposición del otro, habitualmente la madre, se maneje, a veces, un modo de entender la guarda y custodia compartida que, invariablemente, lleve al Juzgador a su negación. En concreto, el siguiente: “… es un estado psíquico en el que participan dos personas que, pese a la extinción de su relación conyugal, conservan, o han conseguido consensuar mediante procesos de mediación o de diálogo, los mecanismos de comunicación y de relación mínima variable, que les permita atender, de consuno, cada una de las necesidades de los hijos, con la suficiente garantía de que ambos actuarán en beneficio de los mismos y de que las controversias que puedan presentarse en este ámbito, serán resueltas por vías de entendimiento, sin que se generen enfrentamientos que puedan dejar sin regulación tales responsabilidades, y repercutan negativamente en el bienestar de los hijos” (AP Barcelona, s. 16.05.2007).
Si la guarda y custodia compartida se ha de entender en los términos descritos por esta Sentencia o si la guarda y custodia compartida reclama, como condición para su concesión, tal grado de compenetración entre los progenitores que han decidido separarse o divorciarse, me temo que está condenada al más absoluto fracaso. Claro que, en el contexto de secundar las equivalencias de género, tal resultado pudo ser querido intencionalmente. El feminismo de género, que tan activamente se hizo presente en la reforma llevada a cabo por la Ley 15/2005, de 8 de julio, no parece compadecerse con el hecho de que se acuerde con amplitud la guarda y custodia compartida. El propio texto del art. 92. 8 de la Ley lo expresa, de modo indubitado, con el término “excepcionalmente”.
Me cuesta comprender cómo una pareja que ha activado capacidades para hacer realidad semejante estado psíquico después de rota su relación y convivencia conyugales no haya sido capaz de utilizar esas mismas capacidades para adaptarse a las nuevas circunstancias que hayan ido apareciendo en sus vidas, para consensuar aspectos de su vida en común, para neutralizar y canalizar en positivo la rutina y el desgaste inherente a su relación cpnyugal. Todo es posible. Pero me parece que carece de lógica interna.
Es más, me atrevo a dudar de que ese estado psíquico que ahora se reclama concurra en la inmensa mayoría de las parejas y/o matrimonios existentes, que no optan por separarse o divorciarse. En definitiva, la corrección femenina (no posibilitar la guarda y custodia compartida) puede llevar a interpretaciones que suponen rizar el rizo.

viernes, 16 de noviembre de 2007

ASÍ NOS LUCE EL PELO
Llevamos años soportando las histéricas y mendaces proclamas de la patulea progresista. No se podía consumir ni un centímetro más de territorio. El suelo rústico era sagrado. No se podía ni opinar al respecto. Han dicho de todo. ¿Lo recuerdan? Pues bien, ahora resulta que su gran aportación, una vez instalados en la pesebrera, estriba en construir viviendas de protección oficial en suelo rústico. ¡Manda huevos! Han hecho realidad el refrán “nadie diga: de esta agua no beberé”. Las vueltas que da el mundo. ¿Dónde está ahora esa corte de opinadores, tertulianos y medios de comunicación tan sensibles al tema en otro tiempo? ¿Dónde queda su alegada independencia y objetividad? ¿Dónde están sus votantes tan encendidamente defensores del territorio? Da la impresión –ya me gustaría equivocarme- de que, antes y ahora, todos obedecen a la voz de su amo. Una verdadera pena. La clase política sigue con el misma cantinela: engaña a su electorado y lo maneja a su antojo. Este guarda silencio e, incluso, a veces aplaude. Así nos luce el pelo.
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 13.11.2007, pág. 7
AL SERVICIO DEL PODER
La que está cayendo en Baleares, en relación con la presunta corrupción política, es, aunque falta mucho por explorar, de órdago a la grande. Si ahora valorásemos la actitud que, en general, vienen adoptando los medios de comunicación, creo que se impone un juicio muy severo. Desde Thomas Jefferson –¡mira que ha llovido!- no se concibe un gobierno sin periódicos. Son uno de los instrumentos esenciales del control democrático del poder. Son imprescindibles para tener una opinión pública informada y formada. Pues bien, ahí está el busilis, que dirían Cervantes y Quevedo. Cómo se les ve el plumero: su falta de imparcialidad, su raquítica objetividad, su servicio a las causas del poder, su buen semblante de estómagos agradecidos, su saber ponerse a la solana que más calienta. Aunque les moleste, quiero recordarles que existe un derecho de la gente a saber y que no les es lícito, como dijo Pendás, “acudir al refugio del poder en contra de la verdad”. Qué cada palo aguante su vela. ¿No estarán incurriendo, entre otras cosas, en obscenas complicidades?
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 12.11.2007, pág. 14

jueves, 8 de noviembre de 2007

NOS AVERGUENZA
El pasado fin de semana pude ver el video, elaborado por los Grupos pro vida, y que Youtube censuró porque lo consideraba “inadecuado”. En el video, además de unos sugestivos mensajes sobre este drama humano con todas sus secuelas, se contienen una serie de imágenes de fetos muertos, ni más ni menos cruentas que las que se pueden ver a diario en cualquier canal de televisión. El video nos muestra, sin duda, una realidad indefendible, la cultura de la muerte en vivo, la primera causa de muerte en el mundo, el alienante engaño a la mujer. Las cifras referidas a España son aterradoras: más de 200 seres humanos eliminados cada día en nombre de un supuesto derecho, cerca de 100.000 abortos al año. ¿Quizás sea inadecuado que se sepa y se diga que somos capaces de causar tales horrores? ¿Quizás nos avergüenza contemplar la realidad que generamos? ¡Ojalá! Estaríamos desbrozando el camino que nos lleve a parar tanta indignidad. Sería señal de que aún resta entre muchos de nosotros un atisbo de conciencia, un mínimo de sensibilidad a favor de la vida.
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 8.11.2007, pág. 7

martes, 6 de noviembre de 2007

CAER DE LA BURRA
Todos los partidos políticos llevan días empeñados en hacernos creer a los ciudadanos que lo de Son Oms y UM les ha sorprendido. Vamos que se han caído de la burra con gran sorpresa de su parte. Semejante manipulación y engaño –parece como si no supieran hacer otra cosa- me recuerda la frase adverbial que tanta fortuna hizo desde que Ventura de la Vega la utilizó en una de sus comedias: “Todo Madrid lo sabía, todo Madrid menos él”. ¡Qué casualidad! Lo de Son Oms lo sabía todo Mallorca, era un secreto a voces. Lo conocían hasta los perros. Todos menos quienes, en otro tiempo, ayudaron a ocultarlo y quienes antes y ahora gobiernan con tan preclaros servidores de lo suyo. ¡Vaya cuadrilla! No pretendan, al menos, mantenerse al margen. No somos idiotas. Sabemos también los impresentables motivos que les levan a permanecer en la burra. Son igualmente responsables. Están haciendo un mal inmenso al sistema democrático. Sólo se me ocurre decirles con Castillo Solórzano lo siguiente: “Cae, amigo de tu burra, pues eras tan mal jinete”.
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 6.11.2007, pág. 8
NO HACER MUDANZA
Andan los católicos lamentando la situación en que les coloca el Gobierno ZP. Estamos pasando, según ellos, por unos momentos nunca vistos en los últimos tiempos. Asistimos a un enfurecido ataque contra la Iglesia católica. El sectarismo anticlerical y antirreligioso pretende instalarse en la realidad española. Y, para más inri, tan provocadora acción cuenta con muy poderosos portavoces mediáticos y con la ayuda, incluso, de espíritus pusilánimes dentro de las propias filas del catolicismo.
Al margen de compartir o no tal valoración, creemos que, sobre todo en periodo de tormenta como éste, no debe hacer mudanza, ni apartarse de la predicación de la verdad. Es esto lo que, a buen seguro, buscan sus enemigos: que abdique de su misión, que se retire a la sacristía, que no comparezca en la plaza pública. que se calle. Es, precisamente esto, lo que jamás debe hacer. ¡Que más quisieran que su desistimiento! A este respecto, recuerdo la recomendación de Pablo a Timoteo: “Pero tú sé circunspecto en todo, soporta los trabajos, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio” (2Tim, 4, 5).
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 5.11.2007, pág. 8

viernes, 2 de noviembre de 2007

DE LO QUE PRESUMES
No es la primera vez, amigo Rodríguez, que metes la pata. Por muy teniente de alcalde que seas, por muy socialista que te confieses, por muy rodeado de algún que otro ‘pelota’, que te veas, por muy gallito que te sientas, nada te autorizaba el otro día para insultar a los periodistas. ¡”Oyen por la bragueta”! A decir verdad, no me extrañó nada tu exabrupto. Te he oído otros semejantes y más gordos, dirigidos a quienes no comulgan con tus cortas y excluyentes ideas. Te gusta demasiado descalificar –eso sí, por detrás- con adjetivos gravemente ofensivos, a quien no se une al coro al que prestas tu viperina voz. Esto suele ocurrir cuando escasean las ideas para debatir y abundan la prepotencia y la mala leche. Seguiremos, por nuestra parte, pensando que presumes de aquello que careces. Desde el predicado y no demostrado talante y desde la serenidad que debería atesorar un cargo representativo, no estaría demás que demandaras disculpas a los periodistas y al electorado. Ello, sin duda, te honraría y lavaría un poco tu ofensa.
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 31.10.2007, pág. 7