miércoles, 13 de abril de 2011

SIN ADVERSARIO


Mal que les pese a tantos papagayos del entorno rajoniano, al PP le ha surgido un muy grave problema para las próximas elecciones generales. Me temo que su verdadera gravedad no ha sido detectada o no se atreven a explicitarla, ni los corifeos ni su entorno. Se han quedado sin adversario. Roddríguez Zapatero ya no es el muro a derribar. Problema, por tanto, a la vista.

Se puede criticar al PSOE por muchas cosas, pero en este caso –una vez más- ha dado muestras sobradas de que el Partido está por encima del cualquiera de sus miembros. Advirtieron que ZP –básicamente por errores propios- se ha había convertido en un lastre insalvable. Era necesario y urgente sacrificarlo, políticamente hablando. Y, lo han hecho. Además sin mayores estridencias ni daños colaterales. A esto se le llama inteligencia política.

Como el melifluo PP no se distingue por saber hacer oposición, ahora se encuentra sin capacidad para reaccionar. Su estrategia le iba tan bien -impulsada merced al empecinamiento zapateril en negar la crisis económica-, que se han pasado de frenada y los efectos han madurado con antelación, la cosecha se ha adelantado. ¿Y, ahora, qué hacer? ¿Cómo cambiar de discurso y mensaje? Me parece que no cuentan con demasiadas opciones. Personalmente entiendo que el error viene del Congreso de Valencia. Aquello no fue un Congreso abierto y democrático sino muy manipulado e instrumentalizado. A partir de aquel paso en falso, todo ha ido mal. Tan mal que mucho votante natural del PP recela del líder y del partido. Tampoco creo que haya conquistado votantes por la izquierda. La táctica de dejar que ZP se cociese en su propia salsa es comprensible y hasta inteligente. Pero, con ciertos límites: no desvirtuar la identidad del propio Partido.

Aunque todo es opinable, el PP no ofrece al electorado, de derechas y de izquierdas, un proyecto alternativo, que entusiasme. Al contrario, da la sensación de que es más de lo mismo. No se le ve comprometido con un proceso regenerador de nuestra debilísima democracia ni está decidido a acabar con el sistema. Son necesarias ciertas reformas sin las que no es posible hablar, con seriedad, de Estado social y democrático de derecho. Esta es la sensación que existe en la calle. Su permanente complejo frente a la izquierda, le ha llevado, con Rajoy, a claudicar y a mirar para otro lado en cuestiones esenciales, que enlazan directamente con la dignidad e identidad de la nación española. La situación real, en consecuencia, es bastante desoladora, incluso en la mejor de las hipótesis parea el PP: que gane –está por ver- unas elecciones generales. ¿Qué debería hacer ante la nueva situación política surgida tras la renuncia de ZP? ¿Es aconsejable cambiar ahora, de modo radical, el inane discurso que ha venido desgranando el Sr. Rajoy?

A pesar de que puedo equivocarme, creo, con sinceridad, que sólo tiene una opción: cambiar el líder. Hacer con Rajoy lo que el PSOE ha hecho con Rodríguez Zapatero. Todavía están a tiempo. Más vale tarde que nunca. Hay que tener coraje e inteligencia política. Sé -ojalá me equivoque- que no lo harán. Peor para el PP y para este país, llamado España.

Recuerdo a este respecto un dicho de Cicerón para quien “el hombre no tiene enemigo peor que él mismo”. Sin duda. El peor enemigo de Rajoy –al menos, a la vista de lo que ha hecho en la oposición- ha sido y sigue siendo él mismo. Da la sensación de que la derecha política, de que Rajoy y su entorno, solo compiten contra sí mismos, que dijo Duke Ellington. ¡Craso error!

No hay comentarios: