¡VAYA ESPECTÁCULO!
El otro día, el Parlamento nos ofreció un espectáculo vergonzante. A propósito de una proposición no de Ley relativa a la quema de retratos del Rey e incumplimientos de la Ley de banderas en ciertos ayuntamientos, se armó una verdadera zaragata. Ya sé que no es cuestión de pedir peras al olmo, ni de exigir debates de altura intelectual. Pero, al menos, creo que se les puede reclamar ciertos niveles mínimos de educación, respeto, tolerancia, serenidad. Pues, a la vista de lo ocurrido, se ve que no. Prefieren gastar las escasas energías que atesoran en crispar, en dividir, en insultar, en sacar trapos sucios, en mezclar las cosas para confundir al ciudadano. Semejante benigna valoración es aplicable a todos. También a quienes, como el socialista Sr. Diéguez, acusan a la oposición de que sólo quiere ‘crispar la vida política’. Para completar el cuadro, evidencian la nula capacidad de encaje, no saben aceptar la crítica. No toleran ni a los medios ni a los comunicadores que ejercen su libertad si no es coincidente con la suya. ¡Vaya espectáculo, señores políticos!
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 26.10.2007, pág. 7
viernes, 26 de octubre de 2007
jueves, 25 de octubre de 2007
FRACASO TOTAL
Para nadie es un secreto que el sistema educativo español es un estrepitoso fracaso. Por mucho que se intente disimular, por muchas excusas que se aleguen, por muchas tonterías como las que suelen invocar los responsables del mismo, por mucha palabrería vacía que sigamos empleando, una cosa es cierta: el fracaso. Se impone, por tanto, una conclusión: algo estaremos haciendo mal cuando se obtiene semejante resultado. ¿Por qué no le ponemos remedio?
En este asunto, como en tantos otros, nos empeñamos en negar los hechos, la propia realidad. Cualquier cosa menos reconocer que ese no es el camino. Cualquier cosa menos avergonzarnos de lo que hemos creado con tanta supuesta sabiduría como decimos atesorar. Nos dedicamos, como ha dicho recientemente Aznar, a organizar el fracaso. Se pasa con cuatro suspensos, se tolera toda indisciplina en las aulas, no se advierten los problemas del profesorado, se ve con buenos ojos que no se sepa filosofía, historía, lenguas clásicas. Incluso que no se sepa matemáticas, física o química. ¡No tenemos remedio! ¡Somos unos irresponsables! ¡No aspiramos a la excelencia!
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 25.10.2007, pág. 7
Para nadie es un secreto que el sistema educativo español es un estrepitoso fracaso. Por mucho que se intente disimular, por muchas excusas que se aleguen, por muchas tonterías como las que suelen invocar los responsables del mismo, por mucha palabrería vacía que sigamos empleando, una cosa es cierta: el fracaso. Se impone, por tanto, una conclusión: algo estaremos haciendo mal cuando se obtiene semejante resultado. ¿Por qué no le ponemos remedio?
En este asunto, como en tantos otros, nos empeñamos en negar los hechos, la propia realidad. Cualquier cosa menos reconocer que ese no es el camino. Cualquier cosa menos avergonzarnos de lo que hemos creado con tanta supuesta sabiduría como decimos atesorar. Nos dedicamos, como ha dicho recientemente Aznar, a organizar el fracaso. Se pasa con cuatro suspensos, se tolera toda indisciplina en las aulas, no se advierten los problemas del profesorado, se ve con buenos ojos que no se sepa filosofía, historía, lenguas clásicas. Incluso que no se sepa matemáticas, física o química. ¡No tenemos remedio! ¡Somos unos irresponsables! ¡No aspiramos a la excelencia!
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 25.10.2007, pág. 7
miércoles, 24 de octubre de 2007
ADOCTRINAR
Siempre la izquierda ha pensado que la enseñanza le pertenecía como asunto propio. Nadie tenía competencia ni legitimidad para esta tarea. Ello explica la sempiterna oposición socialista a cualquier reforma educativa impulsada por la derecha. Ello explica que la izquierda haya impuesto el sistema educativo que le es propio. A ella se deben atribuir, en consecuencia, las virtudes y los defectos.
Siempre la izquierda ha buscado controlar las instituciones educativas, a todos los niveles, a fin de sembrar sus concepciones del hombre, de la vida, de la sociedad. Pero nunca, como ahora, se le había visto tanto el plumero. ZP busca, con total descaro, adoctrinar, imponer sectariamente las ideas y concepciones de la izquierda, enseñar moral, sustituir a los padres. Lo mismo que, durante tantos años, ha venido haciendo la Iglesia católica. Los extremos casi siempre se juntan y no para respetar e impulsar la libertad. Otra batalla perfectamente inútil, que sólo servirá para dividir a la sociedad, para sembrar la discordia en los centros educativos, para manipular a los alumnos, para intervenir totalitariamente en los ciudadanos. ¡Una verdadera pena!
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 24.10.2007, pág. 7
Siempre la izquierda ha pensado que la enseñanza le pertenecía como asunto propio. Nadie tenía competencia ni legitimidad para esta tarea. Ello explica la sempiterna oposición socialista a cualquier reforma educativa impulsada por la derecha. Ello explica que la izquierda haya impuesto el sistema educativo que le es propio. A ella se deben atribuir, en consecuencia, las virtudes y los defectos.
Siempre la izquierda ha buscado controlar las instituciones educativas, a todos los niveles, a fin de sembrar sus concepciones del hombre, de la vida, de la sociedad. Pero nunca, como ahora, se le había visto tanto el plumero. ZP busca, con total descaro, adoctrinar, imponer sectariamente las ideas y concepciones de la izquierda, enseñar moral, sustituir a los padres. Lo mismo que, durante tantos años, ha venido haciendo la Iglesia católica. Los extremos casi siempre se juntan y no para respetar e impulsar la libertad. Otra batalla perfectamente inútil, que sólo servirá para dividir a la sociedad, para sembrar la discordia en los centros educativos, para manipular a los alumnos, para intervenir totalitariamente en los ciudadanos. ¡Una verdadera pena!
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 24.10.2007, pág. 7
lunes, 22 de octubre de 2007
SUSPENSO
El pasado martes, las Instituciones europeas han vuelto a otorgar a España un sonoro suspenso en materia educativa. Hemos empeorado en tres de las cinco áreas fundamentales. En concreto, en abandono escolar, en el bajo nivel de lectura y en el número de estudiantes que completan la educación secundaria. Nada nuevo e inesperado. La sociedad española y sus gobernantes vienen comportándose con notable irresponsabilidad al respecto. No es necesario extenderse en recordar los hitos que la jalonan. Todos los conocemos. Todos, sobre todo los padres, tendemos a echar la culpa al vecino. En este caso, a los Centros de enseñanza, a los profesores, a las autoridades educativas. Pero nos olvidamos de nuestra personal responsabilidad. Es este, quizás, el problema más grave al que debe enfrentarse la sociedad española en perspectiva de futuro. Y, sin embargo, ni le prestamos la atención debida, ni está orientado en positivo, ni estamos poniendo los medios oportunos. Nada significativo podremos representar en el mundo a partir de tanta incultura, de tantas carencias educativas, de tanta incompetencia como exhibimos. ¡Ni por nuestros hijos! ¡Qué pena!
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 19.10.2007, pág. 7
El pasado martes, las Instituciones europeas han vuelto a otorgar a España un sonoro suspenso en materia educativa. Hemos empeorado en tres de las cinco áreas fundamentales. En concreto, en abandono escolar, en el bajo nivel de lectura y en el número de estudiantes que completan la educación secundaria. Nada nuevo e inesperado. La sociedad española y sus gobernantes vienen comportándose con notable irresponsabilidad al respecto. No es necesario extenderse en recordar los hitos que la jalonan. Todos los conocemos. Todos, sobre todo los padres, tendemos a echar la culpa al vecino. En este caso, a los Centros de enseñanza, a los profesores, a las autoridades educativas. Pero nos olvidamos de nuestra personal responsabilidad. Es este, quizás, el problema más grave al que debe enfrentarse la sociedad española en perspectiva de futuro. Y, sin embargo, ni le prestamos la atención debida, ni está orientado en positivo, ni estamos poniendo los medios oportunos. Nada significativo podremos representar en el mundo a partir de tanta incultura, de tantas carencias educativas, de tanta incompetencia como exhibimos. ¡Ni por nuestros hijos! ¡Qué pena!
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 19.10.2007, pág. 7
CERRAR LA PUERTA
Al contemplar cómo nos situamos ante la realidad que diariamente nos atrapa, me temo que podríamos exclamar con J.C. Carriére que “lo irracional florece por doquier”. ¡Mira que, entre nosotros, han pasado cosas en los últimos tiempos! Hemos presenciado la falta de compromiso, la mentira y el engaño, el desprecio a la palabra dada, la traición a la voluntad popular, la tomadura de pelo. ¡¡Son Espases!!
Pues, a pesar de ello, no hay tu tía. Muchos se empeñan en una resistencia numantina a lo real. Niegan lo evidente. Defienden lo que saben que no es verdad. Dan la impresión de que no se han enterado de nada. Se identifican con el error cometido en su día, lo mantienen con más vigor, rechazan apasionadamente lo distinto y a quienes lo representan. Cualquier cosa, menos aceptar su error, menos moverse un ápice. Prefieren la cerrazón a ultranza y la dureza de mollera.
¡Triste condición humana! ¡Maldito orgullo! A esto se le llama, con Rabindranath Tagore, cerrar la puerta y, de este modo, posibilitar que también la verdad se quede fuera.
Publicado en “Bon DiaMallorca”, 16.10.2007, pág. 8
Al contemplar cómo nos situamos ante la realidad que diariamente nos atrapa, me temo que podríamos exclamar con J.C. Carriére que “lo irracional florece por doquier”. ¡Mira que, entre nosotros, han pasado cosas en los últimos tiempos! Hemos presenciado la falta de compromiso, la mentira y el engaño, el desprecio a la palabra dada, la traición a la voluntad popular, la tomadura de pelo. ¡¡Son Espases!!
Pues, a pesar de ello, no hay tu tía. Muchos se empeñan en una resistencia numantina a lo real. Niegan lo evidente. Defienden lo que saben que no es verdad. Dan la impresión de que no se han enterado de nada. Se identifican con el error cometido en su día, lo mantienen con más vigor, rechazan apasionadamente lo distinto y a quienes lo representan. Cualquier cosa, menos aceptar su error, menos moverse un ápice. Prefieren la cerrazón a ultranza y la dureza de mollera.
¡Triste condición humana! ¡Maldito orgullo! A esto se le llama, con Rabindranath Tagore, cerrar la puerta y, de este modo, posibilitar que también la verdad se quede fuera.
Publicado en “Bon DiaMallorca”, 16.10.2007, pág. 8
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