CAER DE MI BURRA
En el Quijote, Cervantes nos dejó este retazo de sabiduría: “Yo me contento de haber caído de mi burra y de que me haya mostrado la experiencia la verdad”. Por desgracia, Zapatero, hoy mismo, después de cinco días de ignominia y cobardía, ha vuelto a querer vendernos aquello de que carece: energía y determinación. Como si nada hubiese pasado, en un gesto de suprema prepotencia y altanería. ¡Vaya talante! Lo único a que venía obligado es lo que no ha hecho ni hará: caerse de su burra o de su asno (La Celestina) o permitir que el burro lo derrame, que dijo Quevedo. Nada de caer del error, en el que ha perseverado tozudamente. Nada de entender lo que no se calaba. Nada de pedir perdón al pueblo. Nada de reconocer que estaba equivocado. Nada de sentir el daño gravísimo que ha causado a todos y, sobre todo, a las víctimas del terrorismo. Nada de irse a su casa. ¡Qué gran hombre! ¡Que estadista! Podemos recordarle a ZP este verso de Castillo Solórzano:”Cae amigo, de tu burra, pues eres tan mal jinete”
martes, 9 de enero de 2007
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