Si algo es exigible a los integrantes del Gobierno anterior y a los partidos que lo sustentaron -a la vista de la pésima y obscena gestión (verdadera corrupción) realizada-, es que permanezcan calladitos. Ninguno de ellos goza de autoridad moral alguna para dar lecciones ni para sentar cátedra en nada. Dada su ineptitud manifiesta para gestionar lo público, tendrían que haberse ido a su casa y trabajar, si pueden, como cualquier otro ciudadano. Si esta sociedad fuese mínimamente seria y no cómplice de tanto desmán como se ha perpetrado, ahora les pasaría la factura, les negaría cualquier tipo de apoyo y no les votaría. Pero, por desgracia, ni se han ido ni estarán ayunos de apoyo. ¡Así son las cosas!
Ayer mismo, el periódico cómplice de tanto desgobierno pasado hablaba -ahora se han dado cuenta- de las dudas existentes respecto de la solvencia de la Comunidad autónoma. Es de tal magnitud la deuda (unos 4.500 millones de euros) -entérense votantes pasados y futuros de los partidos que sustentaron el anterior Gobierno- que el pago de los intereses se aproxima a la suma de un millón de euros diario. ¡Cómo lo oyen! Es más, según estas mismas fuentes periodísticas, el presupuesto de que se dispone (unos 3.000 millones de euros anuales) está ya casi comprometido para el pago de las nóminas del personal y del gasto corriente. ¿Cómo salir del pozo?
Me parece un auténtico desatino, por poner algún que otro ejemplo -la lista sería interminable-, que el anterior Gobierno aumentase en casi 18.000 los empleados que trabajan en la administración, o que la Sra Armengol otorgase, en 2008, casi un 80% de subvenciones a dedo, o que el desfase en el presupuesto de Son Espases se cifre en una cantidad astronómica. ¿De qué pretenden ahora dar lecciones a nadie? ¿Dónde está la Fiscalía que no les aplica el mismo criterio que a otros?
La situación es tan dramática que no conviene dejarse engañar de nuevo. Ahora toca pagar las deudas. Ello exigirá sangre, sudor y lágrimas. No las van a satisfacer quienes las crearon. Se irán de rositas. Lo del pago es para el ciudadano. Por todo ello, Señores del PSOE, ¡mejor, calladitos!