martes, 18 de octubre de 2011

¡MEJOR, CALLADITOS!

Si algo es exigible a los integrantes del Gobierno anterior y a los partidos que lo sustentaron -a la vista de la pésima y obscena gestión (verdadera corrupción) realizada-, es que permanezcan calladitos. Ninguno de ellos goza de autoridad moral alguna para dar lecciones ni para sentar cátedra en nada. Dada su ineptitud manifiesta para gestionar lo público, tendrían que haberse ido a su casa y trabajar, si pueden, como cualquier otro ciudadano. Si esta sociedad fuese mínimamente seria y no cómplice de tanto desmán como se ha perpetrado, ahora les pasaría la factura, les negaría cualquier tipo de apoyo y no les votaría. Pero, por desgracia, ni se han ido ni estarán ayunos de apoyo. ¡Así son las cosas!


Ayer mismo, el periódico cómplice de tanto desgobierno pasado hablaba -ahora se han dado cuenta- de las dudas existentes respecto de la solvencia de la Comunidad autónoma. Es de tal magnitud la deuda (unos 4.500 millones de euros) -entérense votantes pasados y futuros de los partidos que sustentaron el anterior Gobierno- que el pago de los intereses se aproxima a la suma de un millón de euros diario. ¡Cómo lo oyen! Es más, según estas mismas fuentes periodísticas, el presupuesto de que se dispone (unos 3.000 millones de euros anuales) está ya casi comprometido para el pago de las nóminas del personal y del gasto corriente. ¿Cómo salir del pozo?


Me parece un auténtico desatino, por poner algún que otro ejemplo -la lista sería interminable-, que el anterior Gobierno aumentase en casi 18.000 los empleados que trabajan en la administración, o que la Sra Armengol otorgase, en 2008, casi un 80% de subvenciones a dedo, o que el desfase en el presupuesto de Son Espases se cifre en una cantidad astronómica. ¿De qué pretenden ahora dar lecciones a nadie? ¿Dónde está la Fiscalía que no les aplica el mismo criterio que a otros?


La situación es tan dramática que no conviene dejarse engañar de nuevo. Ahora toca pagar las deudas. Ello exigirá sangre, sudor y lágrimas. No las van a satisfacer quienes las crearon. Se irán de rositas. Lo del pago es para el ciudadano. Por todo ello, Señores del PSOE, ¡mejor, calladitos!

ACOSO ESCOLAR

Todos sabemos o nos hemos visto -de una u otra forma- envueltos en situaciones desagradables en el Centro educativo de nuestros hijos. Es relativamente frecuente la presencia de algún alumno o grupo de alumnos que la toman con otro y le hacen la vida imposible. Lo que inicialmente podría parecer una broma de mal gusto puede convertirse en verdadero acoso: Insultos, amenazas, vejaciones, robos de material escolar, puestas en ridículo, exclusiones de actividades conjuntas, etc., etc.


Las repercusiones de tales conductas suelen generar auténticos traumas y problemas psicológicos (pérdida de la propia autoestima, inhibiciones en las relaciones sociales, en el aprendizaje y en los estudios, en el desarrollo de la propia dignidad, etc.) llegando, incluso, a no querer asistir al Colegio. Ante la queja de los padres al Centro educativo, éste se puede limitar, a veces, a dar excusas de mal pagador, a rebajar la importancia de lo que sucede, a dar la callada por respuesta, a no tomar medida alguna, a no hablar con los padres de los presuntos acosadores, a negar la gravedad de la situación.


Nos encontramos -en estos supuestos- ante el hecho cierto de que el Centro educativo adopta una posición de clara pasividad, no ha realizado actividad alguna tendente a comprobar los hechos, a identificar a los alumnos responsables y a pedir la colaboración de sus padres. Digamos que el Centro educativo ha hecho dejación de sus funciones y obligaciones respecto del alumno matriculado, ha tolerado, en su ámbito interno, la anomalia consistente en que un alumno sufra un grave detrimento en la tutela de sus derechos escolares y personales, ha permitido, por negligencia, la violación permanente del buen orden y disciplina internos con grave daño para un alumno matriculado. La responsabilidad del Centro, a resultas de la prueba, nos parece, en principio, manifiesta.


Estas y otras situaciones parecidas suelen plantearse ante los Tribunales de justicia. Recientemente, el Juzgado de 1ª instancia de Madrid, n. 44, en Sentencia de 25 de marzo de 2011, ha valorado una situación muy similar a la descrita y ha condenado al Centro educativo al pago de una indemnización que ha cifrado en 40.000 euros. Tomen buena nota los Colegios y Centros educativos. El acoso escolar no se debe consentir.

domingo, 9 de octubre de 2011

CONTRA EL MUNDO ENTERO

Toda mi vida he buscado ser coherente con mis propias convicciones, muy especialmente en lo relativo a la trascendencia o, si se prefiere, a una actitud ética ante la vida. Como Stefan Zweig, nunca he tenido “la intención de convertir a los demás a mis convicciones. Me bastaba con manifestarlas y, sobre todo, poderlas manifestar claramente”. Esta actitud siempre la subrayaba, en la primera clase de cada curso, a mis alumnos universitarios. Nada que saliese de mis labios sobre los más variados temas -incluso religiosos y morales-, debían tomarlo como válido para su vida personal. Al contrario, esa decisión sólo pertenecía a ellos una vez que lo sometiesen “al dictado de la razón y a la voz de la conciencia”.


Semejante utopía me ha proporcionado múltiples sinsabores, pero, sobre todo, me ha servido para merecer el honroso título de ‘traidor’ y la censura más severa respecto de mis opiniones. Sé muy bien en qué consisten la ‘damnatio memoriae’, los intentos de reducirle a uno al olvido, la práctica sistemática de la marginación, utilización -si les conviene- de tus escritos sin citarte, desprestigio personal y profesional por principio. Un modo de actuar centenario en la Iglesia que, en nombre de la voluntad divina, se sitúa en las antípodas de la justicia y la caridad.


Como decía el poeta de mi tierra de origen, Antonio Machado, uno -aunque a estos hipócritas inquisidores les parezca imposible-, también tiene en el corazón la espina de una pasión. Hace mucho tiempo que logré arrancármela. Lucho, sin embargo, porque no deje de sentir el corazón.


Ahora resulta que Benedicto XVI parece dar acogida a muchos planteamientos y críticas que, hasta ahora, han merecido la condena y marginación de los dispensadores de autenticidad cristiana. En su reciente viaje a Alemania ha subrayado que la Iglesia necesita “una fuerte renovación”, que tiene que “despojarse” de su riqueza terrenal y de su poder político y abrirse a las preocupaciones del mundo. Es más, para él los momentos de secularización han sido positivos en la medida que han obligado a la propia Iglesia a purificarse. Todo un programa de cambio que, en mi opinión, puede integrar el contenido de la recientemente impulsada nueva evangelización europea.


Uno, por fin, se siente reconfortado en la libre fidelidad a sus convicciones, incluso, como sostenía Rolland, “en contra del mundo entero”.

viernes, 7 de octubre de 2011

YA ERA HORA

A mi entender, el modo como muchos Jueces resolvían -en los pleitos de familia- el pago de la hipoteca, contratada por ambos cónyuges para la adquisición de la vivienda conyugal, constituía una de las manifestaciones más claras de una práctica discriminatoria a favor de la mujer. ¡Cuántos dramas nos abríamos ahorrado! Nuestro Tribunal supremo ha vuelto a pronunciarse sobre el particular (ss. 5.11.2008 y 28.03.2011). A partir de ahora, ya no son posibles determinados argumentos -menos aún ciertas decisiones-, que sólo servían para ocultar una realidad: el favor a la mujer.


Ya sé que las Audiencias provinciales estaban divididas al respecto. Ya sé que, en Derecho, se puede razonar una cosa y la contraria. Ya sé que la aplicación del Derecho suele ir con bastante retraso respecto de la realidad. Pero, dicho lo anterior y salvando las buenas intenciones de todo el mundo, no se puede ignorar que muchos Jueces se mueven no tanto por la Ley cuanto por la ideología que abrazan, que, a través de diferentes y, a veces, peregrinas argumentaciones, identifican e integran en el contenido de la Ley. Para nadie es en secreto que muchos de nuestros Jueces y Fiscales al aplicar, en materia de familia, la Ley –que también es bastante tributaria de la ideología-, se mueven e inspiran en los postulados de la ideología de género.


En ese marco general, no extraña que, al adoptar medidas de carácter económico (alimentos, desequilibrio, compensación por el trabajo en el hogar), se les vea claramente el plumero. Si, además, el pago de la hipoteca para la compra de la vivienda conyugal –propiedad de ambos cónyuges- se atribuye, como es bastante habitual, al marido, bien en su totalidad, bien en una proporción mayor, tampoco debería extrañar a nadie que muchos padres y maridos se hayan visto arrojados a los pies de los caballos. No hay más que oírles y escucharles.
Pues bien, el TS ha terminado –ya era hora- con tan obscenas soluciones. En lo sucesivo, el préstamo hipotecario, contratado por los cónyuges en régimen de gananciales, no es una carga del matrimonio. La consecuencia es clara: al divorciarse, no es posible alterar el tenor de las obligaciones fijadas con la Entidad prestataria. No es posible imponer -en un proceso de familia- una proporción diferente de pago de las distintas cuotas. Estamos ante una deuda de la sociedad de gananciales con todas sus consecuencias.


Se impone, por fin, la lógica y el sentido común. Una cosa es poner el patrimonio propio al servicio de los hijos. Otra muy diferente es que el varón haya de financiar a su ex mujer en la adquisición del patrimonio de ésta.