“NO ES ESTO, NO ES ESTO”
El espectáculo está servido. Si en algo coincidieron PP y PSOE durante la campaña electoral fue en el siguiente diagnóstico: UM –la Princesa- era el problema, el verdadero cáncer de Mallorca. Pues bien, ahora –y no sólo por los resultados electorales- las cosas son exactamente lo contrario. Unos y otros pugnan por obtener el favor de MAM en exclusiva. Lo demás, lo que todos ellos conocen, e incluso han tolerado y hasta, a veces, impulsado, les trae sin cuidado y les importa un comino. ¡Así de indecente es la política! ¿Hasta cuándo les permitiremos semejante tomadura de pelo?
El respeto a la voluntad ciudadana debería llevarles a todos a permitir que gobierne la lista más votada. El tradicional cachondeo de los pactos postelectorales –al margen de la legalidad que les adorne en el sistema electoral vigente- es, en realidad, una auténtica perversión democrática, que urge ponerle coto. Sólo me parecen admisibles si, durante la campaña, se proponen y explican al votante. Y, puestos a admitirlos, ¿por qué no pactan PP y PSOE, cuya suma representa la verdadera mayoría
natural? La respuesta me temo que tiene que ver con la obscena avaricia en el disfrute del pesebre. ¡Y, luego, se quejan de la falta de credibilidad!
El PSOE se apresuró a despejar cualquier duda del PP. No pactaría con él. ¡Elemental, querido Watson! Al PP ni agua o, con el PP, ni al cielo. Así lo ha definido la inteligencia zapateril. El PSOE es sabedor de que dispone de poderosas razones para hacerse querer por la Princesa. No hace falta ser un adivino para identificarlas. Están en boca de todo el mundo. ¿Por qué será que a la Fiscalía anticorrupción –al menos de momento- ni se le busca ni ha anunciado su presencia? No se puede olvidar, en modo alguno, que el PSOE zapatero ya ha dado –también entre nosotros- muestras repetidas de su maestría en el manejo de las instituciones en beneficio propio. Ahí está, cual pesada espada sobre la cabeza de la Princesa, sostenida por una crin de caballo. ¿Será tan osada cómo para permitirse el lujo de despreciar lo que, presuntamente, se le ofrece? Personalmente, lo dudo.
El PP ha dado carta blanca a Matas para negociar con UM. La reunión de su Junta directiva no aportó novedad alguna. Todo el mundo con el gran Jefe, esperanzados en que logre salvarles de la quema. Se temen lo peor. Se ven en la calle. Hay que intentarlo al coste de lo que sea. Este es el objetivo. Si se logra –me temo que no les será suficiente el pacto de hace cuatro años para dos legislaturas-, todos contentos y agradecidos. Habrá para casi todos y, en todo caso, será mejor que si son arrojados a las tinieblas exteriores. Si logran el objetivo, aunque después lleven la dignidad hecha jirones, Matas seguirá siendo indiscutido y arropado incondicionalmente. El mal habrá sido el menos.
Es tanto lo que se juegan a nivel personal, que vienen extremando, desde el primer momento, las cautelas para no molestar a UM. Ahora, cuando está en juego la supervivencia personal, se tornan sencillos, educados, cautelosos y humildes. Incluso tampoco les ha importado utilizar en beneficio propio las instituciones. Han eludido la presencia del Director del Mundo en dos programas de IB3, dedicados a la actualidad política. Evidentemente, con ello se han cubierto de gloria. Se han metido en un terreno que no es de su libre disposición. Han evidenciado su nula sensibilidad en la tutela de la libertad de expresión. Se han hecho acreedores a la repulsa general.
Creo sinceramente que el PP está jugando con fuego. A partir del hecho comprobado del no respeto a la lista más votada, entrar en el impresentable mercadeo que conllevan los pactos, máxime con quien más recelo causa en su electorado, puede ser letal para el futuro, tanto si se corona con el éxito como si se fracasa. Es en este punto donde debieron hilar más fino y elevar la mirada a un horizonte más noble. Es más, precisamente porque se ha optado por negociar, es más urgente definir y fijar algunos principios programáticos, claramente debilitados en las pasadas elecciones y, por ello, muy castigados en las urnas. Es de suponer que no irán a negociar desde tal ambigüedad, desde tales complejos, desde tales cesiones. ¿O, me equivoco? ¿Dónde estuvo, por cierto, la necesaria autocrítica? ¿Por qué no asistió Delgado, el verdadero triunfador del PP en las pasadas elecciones, a la Junta Directiva? Me parece que, una vez más, va a ser cierto que la piedra que desecharon los constructores se puede convertir en la piedra cabecera de esquina. Al tiempo.
Visto el panorama de unos y de otros, sólo me resta recordar con tristeza y dolor el dicho de Ortega: “No es esto, no es esto”
Publicado en el “Mundo. El Día de Baleares”, 10.06.2007, pág. 15
domingo, 10 de junio de 2007
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