INGENUIDAD PELIGROSA
Mal que le pese a algún opinador local, hoy por hoy ‘la corrupción es la imagen’ de Mallorca. Así es la realidad de dura. En vez de ofenderse y hablar de paraísos inexistentes, es mejor coger el toro por los cuernos, apechugar con la situación y mandar a casa –sin miramiento alguno- a sus principales protagonistas.
Por benévolo que uno quiera ser con la clase política mallorquina, no puede por menos de aplicar a todos ellos (casta despreciable) el severo juicio que Henrik Ibsen pone en boca del médico Stockmann en Un enemigo del pueblo. Lo han destrozado todo. Han pisoteado lo más sagrado del ciudadano: su conciencia y su libertad. Han instrumentalizado en beneficio propio el poder que les dimos para proteger nuestros derechos. Han vivido del cuento, no han hecho otra casa que andar a la sopa boba del presupuesto público como cualquier holgazán y gorrón. Eso sí, han enchufado a los suyos. Se han hecho, por tanto, acreedores al desprecio ciudadano. Se han ganado a pulso su exterminio, su destierro de la ciudad y de la vida pública.
La adalid de la lucha contra la corrupción –nuestra alcaldesa- pretende despistar al personal. Pero no tiene escapatoria. No puede ignorar que llegó a la Alcaldía de modo ilegítimo pues aceptó los votos de UM. Esa obscenidad, Sra Calvo, no es propia de un demócrata. Ni su partido ni Usted pueden ampararse en que no sabían. Todo aquel que quiso saber en Mallorca conocía lo de UM. Sin embargo, su partido pactó vergonzosamente y Usted se encaramó a la Alcaldía. Perdió, por tanto, la virginidad democrática.
Y, por si lo anterior no fuera suficiente –que lo es-, resulta que, dada su desastrosa gestión, tampoco se ha visto enriquecida por la legitimidad de ejercicio. Lo de los ‘informadores medioambientales’ le afecta de lleno. También al Bloc. No tiene excusa alguna. Al menos, existe una –presunta- culpa in vigilando. Se dejó engañar. Actuó con imprudencia. Supongo que ya se habrá dado cuenta que no basta con sonreír. ¿Por qué permitió semejante islote en su gestión? Ahora, no puede llamarse andana. Ahora no puede invocar su ingenuidad. Usted es responsable. Déjese de tanta palabrería y aténgase a los hechos.
A partir de aquí, parece obvio que un mínimo de vergüenza torera debiera llevarle a no presentarse a la Alcaldía en las inmediatas elecciones. Obras son amores, que no buenas razones. Le ha llegado el momento de realizar lo que tantas veces ha demandado al vecino. Demuestre ahora su coherencia.
Sin ánimo de ofender a nadie, me permito ofrecer estas reflexiones de un filósofo francés. Dice así: “Un político ingenuo es una catástrofe para su país. Los políticos mediocres son ingenuos que se hacen ilusiones y eso tiene consecuencias funestas. Si el político es ingenuo, es peligroso” (E. M. Cioran). ¿No creen que viene como anillo al dedo de nuestra actual alcaldesa y de quienes le votaron? ¿Van a seguir confiando en una persona tan ingenua, que no se enteraba de nada de lo que hacían a su alrededor? ¿Van a apoyar de nuevo a quien se ha hecho cómplice de la presunta corrupción aparecida en el Ayuntamiento?
domingo, 6 de marzo de 2011
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