martes, 14 de diciembre de 2010

PARECEN VERDADES (I)

Después del grotesco espectáculo de la Sra Pajín -con exaltación de la Logse incluida-, ha venido -¿cómo, no?- el gran manipulador del reino a remediar el entuerto. “... estamos pensando en los niños por encima de la presunción de inocencia”, ha dicho Rubalcaba. Punto final. El oráculo laicista dixit.
Si no situamos en el ámbito estrictamente familiar, la protección del menor siempre ha sido, en nuestro derecho civil, el criterio rector básico que ha de presidir cualquier decisión judicial con respecto a la guarda y custodia de los hijos -a uno u otro, o a ambos-, que vincula a todos. Para este viaje no se necesitaban alforjas. No obstante, “la dificultad –como ha subrayado la Magistrada de la AP de Barcelona, Sra Viñas Maestre- estriba en determinar y delimitar el contenido de dicho interés, ya que no puede ser determinado con carácter general de forma abstracta”.
Dicho de otro modo, entiendo que la prevalencia del interés de los hijos “... ha de ser consecuencia de la concurrencia de unos presupuestos fácticos cuya apreciación requiere suficiente prueba, para lograr que, en lo posible, la aplicación del citado principio (‘favor minoris’) responda a una verdadera realidad constatada” (AP Santa Cruz, s. 23.04.2007). Aquí está, aunque suele obviarse, el punto nuclear de la cuestión.
Lo que viene ocurriendo en muchos más casos de los deseados es que, al haber infectado el Derecho de familia de ideología, el interés del menor se ha convertido de hecho en el instrumento que ampara, a veces, las más obscenas decisiones, que marcarán a los hijos de por vida. No olvidemos que la ideología de género, por ejemplo, además de inspirar la reforma realizada mediante la Ley de 2005, forma parte del horizonte intelectual de bastantes Jueces, Fiscales, Abogados y Psicólogos. Todo un despropósito que nos conduce –aunque sólo sea inconscientemente- a la imposición de los “anversos obscenos”, que ha denunciado Slavoj Zizek (Arriesgar lo imposible, Madrid 2006).
El partido socialista siempre ha sabido manejar los resortes para manipular al pueblo. Conoce a la perfección el dicho de Calderón de la Barca, que dice: “Porque tienen de su parte mucho poder las mentiras cuando parecen verdades”. Sin duda. No están pensando en los niños. No se dejen engañar.

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