jueves, 1 de febrero de 2007

EL QUE ASÓ LA MANTECA
Lo que ha hecho estos días Grosske no se le ocurre ni al que asó la manteca. La chulería de este político siempre ha sido proverbial. Conocía perfectamente las características de su vivienda. Sabía cuál había su actitud en el pasado respecto de un compañero. Sin embargo, mintió en toda regla, se permitió la jactancia propia de quien presume de lo que no tiene y, ahora con la misma prepotencia, se niega a cumplir su propia palabra. ¡Qué gente lleva mi carro! Y, Antich, ¿qué comenta sobre su socio secreto? Seguro que le echa la culpa al PP o, al menos, al Psm, a quien lleva tiempo laminando con la cooperación del ínclito Grosske. Cualquier cosa menos pedirle que renuncie a su cargo en el Ayuntamiento. ¡Cómo para fiarse de ellos! ¿Recuerdan cómo Grosske predicaba a favor de la prohibición de toda edificación en suelo rústico? ¡Hay que tener más cara que un saco de perras para comportarse así! Y, ¿no será que Grosske pretende hacernos creer que existe una receta para asar la manteca?
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 1.02.2007. pág. 9

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