martes, 29 de noviembre de 2011

TEOCRATISMO ISLAMISTA

Aunque históricamente siempre ha sido así, en el mundo islámico se asiste a un resurgimiento, cada día más intenso, de un constitucionalismo teocrático, cuya dimensión práctica consiste en la vigencia de actitudes muy fundamentalistas y radicales. Occidente se encuentra con verdaderas dificultades a la hora de entender y relacionarse con ese mundo. Las dificultades al respecto son crecientes y no de fácil superación, no obstante la buena voluntad de muchos de sus respectivos creyentes. Los avatares históricos se han incrustado en el alma de las respectivas ciudadanías en forma de prejuicios, hoy día sin sentido.


Más allá de la anterior perspectiva, no deberíamos olvidar la vigencia (con las convicciones que conllevan) de dos sistemas constitucionales muy diferentes y, a veces, contradictorios: el sistema teocrático y el sistema secularizado liberal. No es fácil armonizarlos. Muchos menos aún, Occidente está legitimado para imponer el suyo al mundo islámico. Circunstancia que se pasa por alto con demasiada frecuencia. Se olvida que Occidente –en todo caso- necesitó casi veinte siglos para superar la teocracia cristiana, que purificó con el helenismo, el mundo romano y la ilustración.


En el sistema teocrático, la religión se encuentra en el centro mismo de la esfera pública. La comunidad política es confesional hasta el punto de que la religión es incluso fuente de legalidad. No es pensable el reconocimiento de la libertad religiosa ni de un verdadero pluralismo religioso. Nada tiene de extraño, en consecuencia, el fenómeno de la cristianofobia en diferentes países, el abuso de la ley de la blasfemia, el no respeto de los derechos humanos, la no tutela de la dignidad de la mujer, etc. etc.


Mientras no culminen, como recordó, en su día, Benedicto XVI, la armonización entre fe y razón no cambiará su imagen. Su reflexión teológica no está cubriendo las expectativas esperadas. Sigue, por otra parte, sin responder la cuestión que en su día planteó Gabriel Albiac: “¿hay lugar en el Islam para un discurso autónomo de la razón, para un fundamento no teocrático de la política?”.


Hoy por hoy, la respuesta es negativa. Las llamadas revoluciones de la primavera árabe van en sentido contrario. El futuro, por tanto, es pesimista.

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