Era clásico el dicho de que ‘detrás de un hombre importante, siempre hay una mujer inteligente’. Pues bien, las cosas van cambiando en la pareja, la comunicación mutua da su fruto en forma de abandono de viejos clichés y el esfuerzo de adaptación a la realidad personal se traduce en dinámicas insospechadas hasta hace muy poco. Todo ello nos alegra. Venimos, desde hace mucho tiempo, propiciando este nuevo clima relacional en la pareja (Cfr. Delgado, G., Otro matrimonio es posible, Palma 2005.
Al final del año, el periódico Financial Times publicó la relación de las 50 ejecutivas más importantes del mundo. Edurne Uriarte, al comentar la noticia, subrayaba, con la finura que le es propia, que el periódico británico eludía “casi toda referencia a la vida privada, a los hijos, al marido” de dichas mujeres, verdaderamente poderosas. La omisión, en efecto, nos parece trascendental. Es esencial conocer tales circunstancias, saber cómo han conciliado la vida privada y la profesión, cómo se han adaptado con su pareja para asumir tan importantes retos profesionales, cómo han ejercido entre ellos la corresponsabilidad respecto de los hijos y de la casa, cómo se han repartido el cumplimiento de los roles familiares, qué es lo que han priorizado como pareja: la vida privada, la vida en el hogar, la profesión. La respuesta a estas cuestiones nos parece una de las claves de la familia en el futuro inmediato.
Nos relata la ilustre catedrática, que Indra Nooyi, Consejera Delegada de Pepsico, pudo llegar a la cima profesional, entre otras cosas, merced a que su “marido cambió un trabajo muy absorbente por el de consultor para poder así dedicar más tiempo a los niños y ayudar a su mujer”. Es más, señala –siguiendo el trabajo de Lucy Kellaway del citado periódico- que casi todas esas mujeres tienen hijos y que sus maridos no han perseguido el dominio y el poder. Se han invertido los papeles y, por libre decisión, han dirigido sus esfuerzos a ayudar y acompañar a sus mujeres. ¡Magnífico!
Estoy seguro que muchos hombres no entenderán este planteamiento ni este tipo de actuación (cfr Más allá de lo profesional en:http://plazapublicagredelrio.blogspot.com/2011/05/mas-alla-de-lo-profesional-hace-unos.html ). Así les luce el pelo. Ambos han de entender –y practicar- que, en la pareja, el poder se comparte, se negocia, se pacta. No se puede imponer sin más. Hay que valorar, en libertad, las circunstancias concurrentes y corresponsabilizarse de todo: de la vida privada, del hogar familiar, de la profesión. Este modo de entender la pareja es uno de los secretos del éxito personal y profesional, así como de la felicidad personal y familiar. Estas cosas no pueden resolverse, de modo satisfactorio, a través del recurso a los estereotipos de siempre, que esconden, en realidad, verdaderos prejuicios. Estas situaciones no se superan mediante la organización familiar en función del sexo. No. Hay que compartir responsabilidades, deseos, anhelos, posibilidades de futuro. Y, a la vista de todo ello, decidir lo mejor.
No hace falta subrayar que todas estas mujeres han sido muy brillantes estudiantes, han luchado, se han esforzado, han renunciado a muchas cosas, han trabajo muy duro, nadie les ha regalado nada. Eso sí, “sus padres las educaron para la responsabilidad” (Edurne Uriarte). ¡Parecido a lo que ocurre ahora entre nosotros!
En definitiva, la vida va cambiando el dicho anterior y ahora se podría decir que, detrás de una mujer importante, existe un hombre inteligente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario