sábado, 26 de abril de 2008

SAN PEDRO SE LA BENDIGA
Como ha sido habitual en él, Carlos Delgado tuvo el coraje –rara especie en estos pagos- de proclamar en el terrado algunas ideas claras respecto de la crítica situación del PP. De inmediato se acusó el golpe, se reaccionó con pavor nervioso y se buscó domesticarlo. Grave error que evidencia no conocer el percal o que se partía del hecho según el cual piensa el ladrón que todos son de su condición.
A Rosa Estarás, la renovadora de la nada, sólo se le ocurrió una antidemocrática parida: “Todos los debates debemos tenerlos en el congreso y no ahora”. En realidad, había razón oculta, gato encerrado, que diría Quevedo, misterio y secreto. Como observó este periódico en su momento, “es público y notorio que a los congresos se llega con todo el pescado vendido…”. Es un puro trámite, una hipócrita escenificación para justificar lo injustificable, para crear la apariencia de realizar lo que se quiere evitar. Es un puro cuento chino, un puro teatro, que sólo puede contentar a los ingenuos, pelotas y buscadores de prebendas.
Como Rosa Estarás sabe muy bien todo esto, su propuesta le descalificó, una vez más, para impulsar una reflexión en profundidad acerca de las verdaderas causas del desastre. Lo que siempre ha querido es evitar el debate abierto, el cuerpo a cuerpo, el que se escuchen voces críticas respecto de la acción política pasada y futura. Tiene verdadero pavor a la discusión abierta sobre las ideas y propuestas, sobre los necesarios cambios de imagen y de marca, sobre las actitudes éticas en la gestión pública, sobre las personas que van a encarnar el nuevo rostro del PP, sobre el tipo de oposición que tiene que hacer, sobre si resisten de verdad al cambio de régimen que está en marcha, sobre cuál es la estrategia y el planteamiento ideológicos, sobre cuál es su posicionamiento en materia lingüística, etc., etc.
Lo que no ha querido, Rosa Estarás, es lo que afirmaba propugnar. Por eso, hizo una propuesta tramposa, hipócrita, que tenía retranca y que llevaba a pensar que había gato encerrado. Como ella ha mamado, durante años, en viejas e impresentables prácticas, no ha sabido poner en marcha otro proceder. Ha eludido, como si fuera normal, lo que nunca ha aprendido en el PP porque en él nunca se ha practicado: la escucha y el debate abierto. Como nunca ha visto otra cosa en el PP que no haya sido la jugada por detrás y la compra de adhesiones, se ha pasado el tiempo muy afanada en asegurarse el control del futuro congreso. El debate interno y social le traían sin cuidado. Pero ¿a quién pretendía engañar?
El espectáculo que nos han ofrecido ciertos cantamañanas peperos invita a salir huyendo de su entorno. Nos han hablado de sensibilidades diferentes, de no alimentar a los adversarios, de contar con todos, de sumar, de obligación moral de integrar. ¡Palabras, palabras, palabras! En realidad, han pretendido disimular e ignorar algo elemental en democracia: la opinión de los demás, que dijo Churchill. Claro está, que, sin un continuado ejercicio de vida y convivencia basado en el respeto al otro, es inútil una convicción semejante. ¡Aquí les duele!
Una de las claves de la acción política más elemental –ya deberían haberlo aprendido- reside en hacer creer al ciudadano que le otorgan importancia, que le escuchan, que le importan, que saben qué es lo que quiere y que secundarán y satisfarán sus apetencias y pasiones, que esa es su vocación y su legitimidad (servir). Si esto es así, extraña sobre manera, que hayan perdido el tiempo en empeñarse, con Estarás a la cabeza, en rehuir el debate, en taponarse los oídos, en rechazar al discrepante, en marginar a quien no muestra sumisión y aplauso. ¿Resultado de todo ello? Que han estado meando fuera del tiesto, esto es, abundando en el despropósito, como tienen reiteradamente acreditado.
Cansado de tanta vergüenza, Carlos Delgado ha dado un paso al frente y disputará la Presidencia a Estarás. ¡Magnífico! Que presente su proyecto político completo ante la sociedad y el futuro Congreso. Que se contraste con el de Estarás. Incluso, si Cirer, o algún otro, da el paso, que haga lo mismo. Tendremos el necesario e ineludible debate. Después, a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.
Publicado en “El mundo. El Día de Baleares”, 26.04.2008, pág. 11

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