ESTARÁS DIXIT
Hace unos días la Presidenta del PP se presentó a la sociedad balear como la encarnación viva del futuro. Esto es, al menos, lo que a Ella le gustaría que nos creyésemos. Sin embargo, la realidad es muy tozuda y nos muestra su verdadera cara. Los hechos son los hechos.
Después del estrepitoso fracaso en las elecciones autonómicas y municipales se hizo evidente la necesidad de deshacer, de forma inmediata, tanto entuerto. Se debió orear el partido, sanear a fondo todos sus antros –algunos especialmente pestilentes-, hacer limpieza generalizada, recuperar la ética en la gestión, renovar el ideario, acabar el juego con los nacionalistas, mandar a casa, sin excepción, a la caterva infinita de prepotentes, de pesebreros, de acomplejados a fuer de incompetentes, de autistas patológicos, que, de forma interesada, le venían prestando su deforme rostro.
Pues bien, no se hizo nada, absolutamente nada, en la dirección correcta. Se tragó, con complaciente debilidad, el sapo personal de la cobarde espantada de Matas, se aplazó lo urgente, se quiso dulcificar el fracaso sin respeto a la realidad, se creó la sensación de vacío y provisionalidad, no se tuvo –hablando en plata- lo que había que tener para dar la cara, se deambuló sin líder y sin rumbo durante meses y, para coronar el despropósito, se osó comparecer a las generales con las mismas caras de siempre. El resultado es conocido: un nuevo y mayor fracaso.
Todo –Dios conserve a los responsables tanta lucidez- perfectamente previsible para cualquier persona sensata. Al no aplicar los necesarios remedios, sólo debieron esperar nuevos males. ¿O, acaso esperaban un resultado diferente? Tampoco me extrañaría que así fuera. De lo contrario, ¿cómo explicar la aparición de Matas –del que debieran huir como de la peste- en la noche electoral? Decididamente –usando una idea de Vargas Llosa- les digo que su imbecilidad, al ser voluntariamente elegida, no merece respeto alguno.
Por si nos faltaba algo en este grotesco sainete, viene ahora Rosa Estarás y se postula como la renovadora, como el futuro, como la gran esperanza. Fue, como todo el mundo sabe, la mano derecha de Matas, a quien secundó y apoyó con embelesamiento y a quien todavía guarda veneración no exenta de debilidad y dependencia. Fue, como es obvio, la segunda gran derrotada en las elecciones autonómicas y municipales. No tuvo la personalidad exigida para plantarse ante Madrid y liderar aquí la renovación en el momento oportuno. Ha vuelto a ser derrotada en las generales. Ha demostrado, desde junio del año pasado, que no tiene nada nuevo que decir ni que entusiasme a nadie. Sin embargo, pretende hacernos creer que ahora va a ser la piedra angular. Como dijo Calderón de la Barca, “hay desdichas/que para contarlas, no/es menester referirlas”.
Si realmente el PP balear quiere renovarse y comparecer con ciertas garantías a una nueva cita electoral, sus afiliados deben de ser conscientes de que la invocación de Estarás (apoyo y relación con Rajoy) es un verdadera trampa. Entre otras cosas, porque tampoco se puede asegurar que la opción Rajoy se consolide definitivamente. Semejante argumento es, por el contrario, más de lo mismo, el argumento de Matas respecto de Aznar, una muestra más de su debilidad política, de su dependencia y de la falta de un proyecto autónomo. Rosa Estarás debe entender que Ella no atesora las esencias del PP y que éste ha de escuchar a sus afiliados, simpatizantes y, en general, a la sociedad balear. Exactamente lo contrario de lo que ha hecho hasta ahora.
No le vendría mal a Rosa Estarás recordar que ya no estamos “en tiempos de Maricastaña, cuando hablaban las calabazas …”, como escribió Cervantes. El PP no puede ser lo que Usted crea y que todo el mundo se derrita en falsos e hipócritas aplausos. Eso ya lo han experimentado y Usted ya tuvo su oportunidad. También Usted pertenece al pasado. Si esto es lo que, de cara al futuro, nos va ofrecer el PP en Baleares (lo que Usted representa y atesora), apaga y vámonos. No juegue, por favor, con la gente ni le exija actos irracionales. Todavía está a tiempo. Abra las ventanas y propicie de verdad el debate. Hágase a sí misma un gran favor: pasar a un segundo plano.
Publicado en "El Mundo. El Día de Baleares", 5.04.2008, pág. 11
sábado, 5 de abril de 2008
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