domingo, 13 de abril de 2008

HABER GATO ENCERRADO
Como ha sido habitual en él, Carlos Delgado ha tenido el coraje –rara especie en estos pagos- de proclamar en el terrado algunas ideas claras respecto de la crítica situación del PP. De inmediato se ha acusado el golpe y han reaccionado con pavor nervioso.
A Rosa Estarás, la renovadora de la nada, sólo se le ha ocurrido una antidemocrática parida: “Todos los debates debemos tenerlos en el congreso y no ahora”. Un clamoroso error, expresión de la inmadurez política que ha atesorado, uno más. ¡Qué carrera, madre mía!
En realidad, hay razón oculta, gato encerrado, que diría Quevedo, misterio y secreto. Como observaba este periódico en su impresión del pasado martes, “es público y notorio que a los congresos se llega con todo el pescado vendido…”. Es un puro trámite, una hipócrita escenificación para justificar lo injustificable, para crear la apariencia de realizar lo que se quiere evitar. Es un puro cuento chino, un puro teatro, que sólo puede contentar a los ingenuos, pelotas y buscadores de prebendas.
Como Rosa Estarás sabe muy bien todo esto, su propuesta le descalifica, una vez más, para impulsar una reflexión en profundidad acerca de las verdaderas causas del desastre. Lo que quiere evitar es el debate abierto, el cuerpo a cuerpo, el que se escuchen voces críticas respecto de su acción política pasada. Tiene verdadero pavor a la discusión abierta sobre las ideas y propuestas, sobre los necesarios cambios de imagen y de marca, sobre las actitudes éticas en la gestión pública, sobre las personas que van a encarnar el nuevo rostro del PP, sobre el tipo de oposición que tiene que hacer, sobre si resisten de verdad al cambio de régimen que está en marcha, sobre cuál es la estrategia y el planteamiento ideológicos, cuál es su posicionamiento en materia lingüística, etc.
Lo que no quiere, Rosa Estarás, es lo que afirma propugnar. Por eso, hace una propuesta tramposa, hipócrita, que tiene retranca y que lleva a pensar que hay gato encerrado. Como ella ha mamado, durante años, en viejas e impresentables prácticas, no sabe poner en marcha otro proceder. Elude, como si fuera normal, lo que nunca ha aprendido en el PP porque en él nunca se ha practicado: la escucha y el debate abierto. Como nunca ha visto otra cosa en el PP que no haya sido la jugada por detrás y la compra de adhesiones, está ahora mismo muy afanada en asegurarse el control del futuro congreso. El debate interno y social le traen sin cuidado. Pero ¿a quién pretende engañar?
El espectáculo que nos ofrecen los cantamañanas peperos invita a salir huyendo de su entorno. Nos hablan de sensibilidades diferentes, de no alimentar a los adversarios, de contar con todos, de sumar, de obligación moral de integrar. ¡Palabras, palabras, palabras! Tienen miedo a Carlos Delgado y quieren arrancarle un gesto de aceptación respecto de un liderazgo inexistente. En realidad, disimulan ignorar algo elemental en democracia: la opinión de los demás, que dijo Churchill. Claro está, que, sin un continuado ejercicio de vida y convivencia basado en el respeto al otro, es inútil una convicción semejante. ¡Aquí les duele!
Una de las claves de la acción política más elemental –ya deberían haberlo aprendido- reside en hacer creer al ciudadano que le otorgan importancia, que le escuchan, que le importan, que saben qué es lo que quiere y que secundarán y satisfarán sus apetencias y pasiones, que esa es su vocación y su legitimidad (servir). Si esto es así, extraña sobre manera, que se empeñen, con Estarás a la cabeza, en rehuir el debate, en taponarse los oídos, en rechazar al discrepante, en marginar a quien no muestra sumisión y aplauso. ¿Resultado de todo ello? Que suelen mear fuera del tiesto, esto es, abundar en el despropósito, como tienen reiteradamente acreditado.
Para más inri, Estarás se atreve a hablar de proyecto político. Pero, ¿cuál? El que permita ganar las próximas elecciones, -ha respondido la Presidenta futura del PP balear-. Estamos esperando que nos cuente en qué consiste. Igual nos sorprende un día de estos y nos pone al día. Mientras tanto, pensamos que hay gato encerrado.
Gregorio Delgado del Río

No hay comentarios: