viernes, 6 de abril de 2012

¡LA QUE NOS ESPERA!
A fuer de sincero, me parece que los españoles todavía no hemos tomado conciencia plena de nuestra situación real actual. Esta vieja nación atraviesa –víctima de muchos pecados del pasado- un momento especialmente delicado. Además de las cuestiones económicas que ahora visiblemente nos conturban, tenemos pendiente la solución a otros muchos problemas, políticos, sociales y éticos, que ahora se evidencian en su toda su infecunda eficacia.

El pasado jueves se protagonizó -una vez más- una las tentaciones que más cautivan a este pueblo: expresarse al margen de la ley. Se ha tomado la calle, se ha querido subvertir el orden salido de las urnas, se ha actuado con violencia, se ha impedido el ejercicio de los derechos de los demás, se ha falseado la realidad y se ha hecho uso de la mentira. Es más, como las cosas no les han salido como querían, amenazan con seguir en la misma línea. ¡Vaya panorama!

La vida nacional ha entrado, en mi opinión, en un verdadero radicalismo. Está –a decir verdad- en el ADN de sus agitadores: la izquierda política y cultural, junto con el nacionalismo. No exhiben nada nuevo. Siempre ha sido igual. Con la legalidad, si se les permite obtener lo que quieren. Fuera de la legalidad, cuando no se den las condiciones para realizar sus deseos. Lo del jueves –sin duda alguna- irá a más.

Frente a este mensaje claro de la izquierda (o nos votáis o tomaremos la calle), debería alzarse el liderazgo recio de la derecha. Tengo serías dudas al respecto. Todos los días atisbo los complejos del PP. Me atrevo a decirle que no tenga miedo a la libertad, que ha recibido el mandato popular para darle la vuelta a este país, que está llamado –además de poner orden en la economía- a encauzar por una senda diferente los muy graves problemas institucionales y éticos que, desde muy antiguo, nos aquejan.

Aunque alguien se moleste, es ahora cuando se echa de menos en la sociedad española unas cuantas dosis de luteranismo. Son tiempos para la libertad y para la responsabilidad. Todos estamos convocados a esta empresa. Sólo se necesita un líder clarividente, que sea capaz de sacar la luz interior de los españoles.

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