ESA CHISPA DE FUEGO CELESTE
A primeros de octubre, el Consejo de Europa, reunido en Estrasburgo, abortó una propuesta en orden a la regulación de la objeción de conciencia de los médicos, puesta a votación por iniciativa de la izquierda, siendo ponente de la misma la socialista británica Christine MaCafferty. En su lugar, se aprobó otro texto en el que, por ejemplo, se dice: Ninguna persona ni hospital ni institución serán obligadas, hechas responsables o discriminadas de ninguna forma por su negativa a efectuar, ayudar o someterse a un aborto”. Se logró, en esta ocasión, detener el ataque a la libertad de conciencia.
La libertad de conciencia –una de cuyas especies es la libertad religiosa- tiene su fundamento en la persona misma (Art. 10.1 CE) y, al mismo tiempo, es el fundamento y la fuente del resto de libertades y derechos fundamentales. La libertad de conciencia, como ha subrayado Dionisio Llamazares (Derecho de la libertad de conciencia, I, Madrid 2002, pág. 278 y ss.), incluye “... la libertad de ideas y creencias, tanto religiosas como no religiosas, de un lado; de otro, incluye tanto la libertad interior como su manifestación externa, incluido el derecho a acomodar las conductas a esas ideas y creencias”. En un afán por concretar aún más su contenido, el ilustre catedrático pone de relieve, a la luz de la jurisprudencia de nuestro Tribunal constitucional, que “... la libertad de conciencia en sentido estricto se refiere, no a todas las ideas y creencias, sino únicamente a las ideas y creencias que, por ser auténticas convicciones, forman parte del núcleo esencial de la identidad y, por ello fundan el derecho de objeción de conciencia” (Ibidem).
En todo ello –prosigue mi compañero y amigo- late una importante distinción: las convicciones (creencias e ideas) y las opiniones. Entre las primeras, es posible distinguir “...las que se viven como parte inseparable de la propia identidad y las que no”. Este matiz explica y funda el distinto trato que el Derecho otorga al comportamiento humano de acuerdo con unas y otras. Cuando estamos ante convicciones (creencias e ideas), que se viven como parte inseparable de la propia identidad personal, son el fundamento de dos garantías importantes, a saber: a). “del reconocimiento de supuestos de objeción de conciencia como liberadores de las obligaciones o prohibiciones que impone la norma jurídica; b). de los linderos de la esfera personal de libertad más íntima, que no debe traspasar el Derecho si quiere mantenerse fiel a su razón de ser, el fomento de la libertad personal” (Ibidem).
La contradicción de ciertos sectores de la izquierda política e intelectual radica, precisamente, en que, a estas alturas, muestren tantas reticencias respecto de la tutela de la libertad de conciencia, que tanto ha tenido que ver con el advenimiento del Estado moderno. ¿Será que no les sirve al objeto de su afán transformador de la sociedad de acuerdo con su particular ideología? Es posible. Desde luego, no es -ni mucho menos- una posición progresista.
En cualquier caso, hemos de celebrar que se garantice que la gente se atenga a la voz de la conciencia, que nos fija ‘lo que debemos no hacer’ (J. Gómez de Liaño). Es muy importante –si quieres construir una sociedad diferente- “mantener viva en tu pecho esa pequeña chispa de fuego celeste, la conciencia” (George Washington).
martes, 18 de enero de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Querido Gregorio,
Agradecerte tu invitación para poder disfrutar de la sabiduría que desprendes.
En la vida el ser consciente en todo momento de porque nos ocurren determinados echos tiende a preguntarnos, ¿porque?. Tus respuestas están por el camino que tendrás que recorrer durante "tu tiempo".
El aborto comercial que comulgán algunas ideologías en nuestra sociedad solo buscan electoralismo barato a un determinado género...."La mujer".
Cabria preguntarse infinidad de preguntas sobre si esta sociedad con sus representantes al frente nos lleván hacía lo incorrecto o éticamente correcto.
Desde aquí y donde por primera vez expreso mis sentimientos sobre el aborto comercial y político, quiero compartir contigo que lo mas impresionante que jamas verán tus ojos es la luz de los hijos al aterrizar en tus manos.
Ante esta explosión de energia ningún ser, sea cual sea su ideoligía, tiene consciencia moral por parar dicha fuerza natural...la vida.
Y por no hablar de los daños psicológicos hacía esas personas....
Un afectuoso abrazo,
Sergi Vilafranca
Publicar un comentario