lunes, 21 de mayo de 2007

SEMBRAR DUDAS
Hace ya mucho tiempo que hice mías unas luminosas palabras de Norberto Bobbio para quien “el deber de los hombres de cultura es hoy más que nunca sembrar dudas, no ya recoger certezas”. Por ello, procuro realizar una función, ante todo, crítica, muy alejada de la propaganda partidista. Para ésta última, la clase política ya tiene sus permanentes e interesados corifeos.
No me pasa desapercibida la simpatía con que este mismo periódico ha acogido la candidatura de Aina Calvo a Cort. No comparto ciertos juegos florales. Me parece un despropósito que, con lo que está cayendo en España, nos olvidemos, al realizar su valoración política, que representa el Partido que lidera ZP. Desde esta perspectiva, pretender que personaliza el espíritu de la transición es, siendo benévolos, un puro voluntarismo. Si algo está significando ZP, es el desmonte y derrumbe de aquel magnífico edificio. No estamos, ni mucho menos, ante una candidata independiente sino encorsetada en la camisa de fuerza zapatera. ¿Acaso alguien puede imaginar a Aina Calvo oponiéndose frontalmente a la política de ZP? ¡No me hagan reír!
Una de sus primeras manifestaciones como candidata consistió en un tópico artículo contra la corrupción. A nadie engañó. Semejante manifiesto anticorrupción, constituía, en el momento en que lo lanzó, un claro ataque táctico al PP por lo ocurrido en Andraitx. No iba más allá. La prueba del nueve –queridos corifeos- ha sido su actitud ante el caso Ibiza. No ha condenado tales prácticas y ha callado como una muerta. Tampoco ha movido un dedo para impedir que los implicados sigan engrosando las listas electorales socialistas. Muy sencillo: vacío de ideas y cumplimiento de órdenes de la superioridad. Es decir, el supuesto combate frente a la corrupción se queda en mentira podrida.
No sé por qué, pero me malicio que Aina Calvo va acabar arrojando el espejo al suelo. Su inexperiencia le lleva a asegurar que no cederá la Alcaldía de Palma a UM. ¡Ya lo veremos! Sólo, desde la más absoluta ingenuidad, se puede pensar que, si los resultados electorales lo permiten, va a ser ella quien decida. Ni ella ni Antich. Se lo darán resuelto. Si piensa que UM, en el caso de ser imprescindible, no va a sacar tajada –por ejemplo, la Alcaldía-, mejor es que se dedique a otra cosa. Si piensa que su propio partido (Madrid) la va a dejar en libertad y no va a imponer la estrategia zapateril, no conoce donde se ha metido. Vamos, que igual no puede mirarse al espejo al entrar en casa. ¡No lo excluya, Sra Calvo!
Si algo está en juego, en estas elecciones, en Baleares –muchos no se enteran y otros tantos disimulan- es la conquista de nuestro Gobierno a fin de facilitar la integración de las Islas en los añorados ‘Países catalanes’. Me imagino que Aina Calvo, dada la preparación que le atribuyen, no estará en las Batuecas sobre el particular. Ella debería saber que lo ocurrido en Ibiza es la respuesta del sector españolista del partido, laminado en su día por ZP en favor del sector catalanista. Se quiso y se impuso un partido a la usanza del PSC. Así las cosas, si el PP no revalida la mayoría absoluta –gran objetivo de ZP para cuyo logro no le ha importado instrumentalizar la Fiscalía anticorrupción-, todo el mundo ha de ser consciente de que, de alguna forma, seremos menos libres y tendremos que empezar a mirar intensamente hacia Cataluña. ¡Tomen nota electores anestesiados! A este disparate –no lo duden- presta su apoyo Aina Calvo.
Tampoco me siento hechizado por el impulso que dice que va a dar a ciertos temas. Lo de la educación es un verdadero sarcasmo cuando está fuera de toda duda razonable que históricamente ha sido su partido el principal motor del fracaso escolar. Lo de la cultura en las barriadas es la archiconocida táctica para adoctrinar ideológicamente. Lo de la Concejalía para la igualdad es sobreabundar en la ideología de género, que ofende a muchísimas mujeres y que ya no comparten ni siquiera muchas feministas. Lo del transporte público es reconocer que el PP les ganó por la mano. Lo demás –salvo ausencias clamorosas- entra dentro de la jerga inane electoral
En definitiva, Aina Calvo ha saltado a la arena electoral con un muy escaso bagaje de ideas, sin un programa que merezca tal nombre, a remolque de la gestión y realizaciones de Catalina Cirer. Eso sí, se sabe muy bien la cantinela de rigor: negar lo evidente, mentir, diabolizar al PP, actuar desde el rencor, practicar el sectarismo.
Publicado en el “Mundo. El Día de Baleares”, 20.05.2007, pág. 8

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