LAS VERDADES DEL VARQUERO
Por fin, la ‘Princesa’ y los posibles aspirantes a reeditar el funesto ‘Pacto de progreso’ han encontrado la horma de su zapato. Rosa Estarás, mujer inteligente, con experiencia de gobierno, de muy buenos reflejos y próxima a la gente donde las haya, es una excelente candidata. Ha iniciado su camino a la Presidencia del Consell contando las tres verdades del barquero.
Sin duda, sorprendida en el envite, la ‘Princesa’ ha intentado disimular, tirar balones fuera y llevar la pelota a un campo que no es el suyo: Matas/Antich. Pero, diga lo que diga, no cambiará la situación. Tendrá que vérselas con una mujer preparada y aguerrida, más inteligente que ella, mejor preparada, dispuesta a regenerar, moral y democráticamente, el Consell. ¡Ahí le duele! Esta es la realidad. Si la ignora –que no lo creo-, mucho peor para ella.
Cuenta Montoto, en Un paquete de cartas (Madrid-Sevilla 1888, pág. 268), que a un barquero, que no tenía que comer, le pidió un estudiante que lo pasara de balde a la otra margen del río. El barquero le respondió que lo pasaría si le decía tres verdades como puños. Así lo acordaron. En el trayecto, el estudiante le dijo las dos primeras: pan duro, más vale duro que ninguno y zapato malo, más vale en el pié que en la mano. Al atracar la barca en la orilla, el estudiante le dijo la tercera: si a todos pasas como a mí, dime, barquero, ¿qué haces aquí?
Tengo la impresión de que Rosa Estarás, en su paso a la Presidencia del Consell, ya le ha contado a María Antonia Munar las dos primeras verdades del barquero. Ninguna de ellas ha sido contestada. Por ello hemos de entender que, en efecto, son verdad.
La primera: La ‘Princesa’ es la gran responsable del tan denostado crecimiento urbanístico. Lleva nada más y nada menos que doce años gestionándolo. ¡Evidente!, aunque la izquierda se empeñe, ‘como sea’, en traspasar tal imputación al PP. Consciente de ello, Rosa Estarás ha sido directa e inequívoca en su puntualización y ha señalado a la culpable última sin que quepa duda alguna. ‘Verdad es’, que diría el barquero.
La segunda: La gestión que la ‘Princesa’ ha realizado en el Consell no ha sido ni rigurosa ni transparente. ¡Otra evidencia! Si la política mallorquina, en general, demanda con urgencia una regeneración ética y democrática, la gestión de la Presidencia del Consell es para echarle de comer aparte. Está en boca de todos. El cabreo ante su actitud y su gestión está universalizado. Siempre que se toca, en cualquier ámbito social, la situación que padecemos en Mallorca, invariablemente sale a relucir –y no para bien- la vida y milagros de tan ‘liberal’ personaje.
A pesar de lo mucho que ciertos medios le bailan el agua delante (¿gratis y por amor?), es incuestionable que ha gestionado con prepotencia suma, mirando por encima al ciudadano, otorgándose una importancia que no ha sabido granjearse, interpretando de maravilla el baile de la Piñata, repartiendo subvenciones de forma un tanto obscura y obscena, poniendo zancadillas increíbles a otras instituciones que buscaban mejorar la calidad de vida en la ciudad de Palma, haciendo un uso aparentemente arbitrario de las competencias institucionales, persiguiendo el beneficio propio y el fastidio de quienes han osado ponerse a su voluntad. ‘También es verdad’, que tornaría a decir el barquero.
La noche electoral, que ya está muy próxima, Estarás le contará la tercera verdad, en forma de pregunta. Si sólo has recibido unos escasos votos –justo castigo a tu pésima gestión-, ¿qué haces aquí? Vete a tu casa. Mallorca merece un servicio mejor. Subsistiremos sin ti. A ello asentirá, cabizbaja y furibunda, nuestra ex ‘Princesa’: ‘Esta sí que es la verdad y me servirá de lección’.
Una cosa, querida Rosa Estarás, no conviene que olvide, a saber: que una parte –y no pequeña- de responsabilidad en lo ocurrido radica –también la tienen otras fuerzas políticas- en la complicidad del PP. Por ello –y para que se acreciente su credibilidad política- debería comprometerse a iniciar la regeneración ética y democrática por la propia casa. También en el PP hay que hacer limpieza a todos los niveles. Puede y debe exigir la presencia en las listas electorales de personas nuevas e íntegras. Puede y debe imponer un modo de hacer las cosas de acuerdo con un determinado canon ético. Quien no esté dispuesto a cumplirlo o lo vulnere, déjelo en la orilla o arrójelo al río.
Publicado en “El Mundo. El Día de Baleares”, 1.04.2007, pág. 10
domingo, 1 de abril de 2007
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