martes, 24 de abril de 2007

EL FLORERO CATALANISTA DE MATAS
¡Está liada! Las bases del PP están que trinan. Se sienten –y con razón- despreciadas e insultadas. Bastantes más de los que se imaginan en el PP aseguran, indignados y dolidos por la traición, que no votarán la lista de Jaume Matas. Ahora sí que peligra la mayoría absoluta. Es más, diría que él mismo se está encargando de propiciar su derrota. ¿Cómo explicar semejante metedura de pata?
No será la primera vez que el PP -y, en particular, Jaume Matas- sean víctima de su propio endiosamiento, de su prepotencia, de la ostentación insultante de su poder. ¿Recuerdan lo ocurrido en las elecciones que abrieron el camino al mal llamado ‘Pacto de progreso’? La historia se repite. Eso sí, corregida y aumentada. Ahora con recochineo incluido. Y es que, perdido el pelo de la dehesa cuando graciosamente pasó por Madrid, se ha creído un Dios de la política mallorquina. Lleva toda la legislatura exhibiendo su verdadero talón de Aquiles. Se ha permitido, a partir de su atribuida condición divina, comportamientos que no se compadecen con el ideario del PP, que enturbian los valores que dice defender (Pacto MAM), que otorgan cobertura a los estúpìdos devaneos catalanistas de Pere Rotger, que llevan a repartir premios y distinciones con marginación de la mitad de la ciudadanía (‘los forasters’), que encomiendan la gestión de la cultura al catalanismo intransigente, que propician la asunción de responsabilidades ajenas (Andraitx), etc. etc. Creo que todo ello se entiende y explica en el marco de la interpretación que ha hecho Cesar Vidal con respecto a Calígula: “… una manifestación de la conducta más perversa en la que puede incurrir el hombre, la de pretender que es como Dios”. Demasiadas “franjas lunáticas”, que diría Umberto Eco.
Tengo la impresión, Sr. Matas, de que subliminalmente ha venido olvidando –ahora lo convierte en slogan de su proyecto político de futuro- el ser de Mallorca: “… un barco navegando por cuenta propia”, que dijo Baltasar Porcel o “¡Nosotros somos nosotros!”, que lanzó Antonio Maura. Puedo estar muy equivocado, pero he creído percibir, en el tiempo que llevo integrado en esta tierra, que su definición se condensa en la expresión “Son mallorquines”. Al intentar prescindir de tal independencia, de tan significado etnocentrismo, de tal separación, y, al mismo tiempo, enraizarnos en otra tierra, está condenado al fracaso, será rechazado. No olvide, Sr. Matas, que torres más altas han sido derribadas y que también a Usted le espera su merecida (‘némesis’) y propiciada derrota.
Resulta que necesita un puñado de votos. Para intentar conseguirlos, se le ocurre dar por buena la versión del adversario: el PP está descentrado, crispa a la sociedad, es la expresión del franquismo, no colabora en el proceso de paz, etc. Hay, en consecuencia, que proyectar una imagen muy diferente: de moderación, de centrismo, de grandeza. ¿Cómo? Muy sencillo: Maria de la Pau Janer. He ahí la solución mágica, que sólo se le puede ocurrir a alguien como Jaume Matas, que no es de este mundo. A bote pronto se me ocurren varias reflexiones.
Si realmente este es el análisis de un genio de la política, estamos apañados. Me parece un insulto para quienes van en la lista y le han garantizado una gestión ejemplar de la que ahora puede presumir. ¡Ya quisiera el PSOE y UM disponer de peones tan eficaces! La lógica debió llevarle a prescindir de todos ellos. La cosa no se arregla ni con “un florero” tan aparatoso como el presentado. Pero es que además es falsa la mayor en todas sus ramificaciones.
Dar por supuesto que sus votantes habituales están asegurados es puro voluntarismo. Los tiene tan ‘cabreados’ que muchos votarán en blanco a su lista. ¡Ya lo veremos! La supuesta condición que atribuye a su amiga es más de lo mismo. Acostumbrados al autobombo, pierden la perspectiva y llegan a creerse sus propias mentiras. La realidad es muy diferente. Su amiga, experta en ambición, ‘maquina perfecta de hacer dinero’ y malabarista de los colores, no goza de puesto alguno en el olimpo intelectual, Mal que le pese, Sr. Matas, su amiga, en ese limitadísimo mundo, no es muy conocida, provoca rechazo y es mal vista. Por si todo esto no fuera ya suficiente, se ha dedicado –supongo que coordinada con Usted- a cargar contra el PP y sus líderes, a exhibir la no probada moderación de CIU y a ganarse todas las antipatías posibles. ¡Vaya planificación!
Como dijo Baltasar Gracián, “muchos … se pierden cuando tienen que elegir. Siempre se casan con lo peor, tanto que parecen hacer ostentación de equivocarse”.
Publicado en “El Mundo. El Día de Baleares”, 24 de abril de 2007

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