LUCHA POLÍTICA IMPRESENTABLE
Por fin, la esperada huelga general ya tiene fecha. UGT y CCOO no han sabido resistir la tentación. Han preferido demostrar –una vez más- que, en las sociedades abiertas, la HG sólo sirve a los fines de la lucha política. Ya no luchan –al margen de la retórica utilizada- por la clase trabajadora, que, en realidad, en modo alguno representan. Están en otra cosa: en desgastar al Gobierno del PP, en hacer causa común con los partidos de izquierdas, en pagar al PSOE los favores que, en su día, les otorgó, en ganar en la calle lo que perdieron estrepitosamente en las urnas.
Si, en verdad, su razón de ser estuviese en función de los trabajadores, habrían mantenido una actitud diferente a lo largo de la crisis y de la gestión de la misma que hizo el Gobierno socialista. No habrían permanecido ‘calladitos’ ante la masiva destrucción de puestos de trabajo y el cierre de numerosas empresas generadoras del mismo. Se habrían levantado contra el Gobierno de izquierdas. No se habrían limitado a poner el cazo, a recoger las prebendas y privilegios, que tan generosamente les otorgaba un Gobierno de izquierdas a cambio de su silencio. Como observaron una actitud egoísta e hipócrita, ajena a su verdadera función, y como hicieron –a la vista de todos- lo que hicieron, ahora, no tienen la más mínima autoridad moral.
Su ilegítima adhesión a la lucha política callejera -ya veremos ese día cómo respetan los derechos de los demás-, demuestra que, en estos momentos complicados para el país, no tienen empacho alguno en causar más daño a la economía, en crispar y dividir la sociedad, en enfrentar a la gente. ¡Qué irresponsabilidad!
Aunque no lo digan, todos sabemos que están rabiosos por un único motivo: temen que se les acaba la bicoca y el cuento. ¡Ya era hora!
Precisamente, el pueblo –a quien Ustedes no respetan, aunque vivan de él-, que no es tonto, no les secundará ese día. ¡Hay que tener cara para, después de lo que han hecho, pedir el apoyo de la ciudadanía! No lo tendrán y serán los grandes derrotados.
La mejor contribución que se puede hacer a este maltrecho país es pasar de largo e ir a trabajar. No se pueden secundar tan traidores propósitos.
domingo, 25 de marzo de 2012
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