LA EDUCACION EN LA CALLE
Una parte de la sociedad –la que dice ser de izquierdas- ha protagonizado, en días pasados, un espectáculo bastante penoso. Ha salido a la calle –en las instituciones no tiene mucho que hacer- para expresar su gran preocupación por la futura educación de nuestros hijos. Unos cuantos profesores, padres, alumnos –cogidos de la mano- se han ejercitado en el insulto fácil, en las pintadas en edificios públicos y religiosos, en la mentira, en la manipulación, en la violencia. ¿Han pensado alguna vez –padres y profesores- en el dicho de Einstein de que “la única manera de educar es dando un ejemplo”? ¿Están satisfechos del camino que Ustedes están mostrando a sus hijos y alumnos? ¿Creen que el odio, la división, la violencia, la mentira, la manipulación, el dejarse instrumentalizar es un buen ejemplo para sus hijos y alumnos? ¡Estos son valores tangibles. Sí señor!
Como, por desgracia, la actitud de la izquierda política y cultural cuenta con la idiotez de tanto incauto como les secunda, me permito sugerirles unas cuantas cuestiones cuyo análisis puede ayudarles a no participar en su propia instrumentalización al servicio de fines ajenos a la educación de sus hijos y alumnos.
No quisiera que lo tomaséis a ofensa –padres y profesores que tanto chilláis en la calle-. Tengo que recordaros a un clásico, a Pitágoras. Decía así: “Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida”. Hacer ciudadanos, hombres de bien, diríamos ahora. ¿Consideran que su actitud, como padres y profesores, contribuye a este objetivo tan esencial? Piénselo despacio. La respuesta que se den es trascendente, entre otros, para Ustedes.
Dada la situación económica que nos aqueja, es ingenuo pensar que el estado del bienestar que hemos conocido pueda subsistir. Hay que apretarse el cinturón a todos los niveles. Los recortes –aunque haya que priorizarlos- se harán presentes y no queda otro remedio que adaptarse a la nueva situación. ¿Por qué –me pregunto ingenuamente- no salieron el curso pasado a la calle y protestaron airadamente cuando ZP redujo en más del 8% el presupuesto para educación? No me digan que no se enteraron o que, acaso, tal reducción no afectaba a la educación de sus hijos y alumnos. ¿Por qué aquel recorte, no, y éste, de ahora, sí? Espero que tengan alguna razón más convincente que la del color del Gobierno que la adopta.
Les preocupa, según dicen, el futuro de la educación en este país. ¿De verdad les preocupa? No nos habíamos enterado. ¿Por qué se lo tenían tan callado? ¿Cómo es que, con tales niveles de preocupación, no han reaccionado hasta ahora que la izquierda ha perdido el poder?
No negarán que el sistema educativo –el que venimos sufriendo desde Felipe González-destaca por su ineficacia y su absoluto fracaso. ¿Cómo es que Ustedes –padres y profesores que ahora salen a la calle- no se han manifestado hasta ahora? Han tenido todo el tiempo del mundo, han tenido motivos más que sobrados. Y, sin embargo, han permanecido calladitos. ¿Por qué de tal silencio? ¿Cómo nos lo explican? ¿De verdad piensan que el fracaso del sistema radica en los posibles, presentes o futuros, recortes? ¿Es ajena su actitud al color político de quienes ahora ostentan el Gobierno por encargo del pueblo?
Por otra parte, sus temores me parecen infundados. Me temo que el PP no realizará -por desgracia- la reforma educativa que necesita este país. Desde luego, nada augura tal noticia a la vista de los planes esbozados por el Ministerio. ¿A qué tanto miedo, señores de la izquierda? No se preocupen. Seguiremos padeciendo los males del sistema que Ustedes han implantado.
miércoles, 14 de marzo de 2012
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