domingo, 8 de enero de 2012

CLAVES PARA UN SISTEMA EDUCATIVO
Una de las reformas prioritarias que tiene pendiente este país es la del sistema educativo. Alguna de las posibles claves para la misma fue aportada en un reciente seminario de la Fundación Ortega-Marañón y Fedea. El Semanal de ABC, del 4-10 de diciembre de 2011, las ofreció a sus lectores en un magnífico reportaje de Carlos Manuel Sánchez.

El reportaje –en el que nos inspiraremos-, inicia su presentación con una muy atractiva inscripción, que nos define y sitúa como pueblo. Dice así : “España tiene cuatro equipos de fútbol entre los 25 primeros del mundo. Pero no tiene ninguna universidad entre las 100 primeras”. Todo lo contrario a lo que ocurre, por ejemplo, en países como Finlandia, Suecia, Singapur o Corea del Sur, cuyos sistemas educativos se miran como modélicos. ¿Cuáles fueron las claves que las inspiraron?

La primera medida consistió en acometer una radical reforma del sistema educativo, basada en el consenso político. Algo que en España, a la vista de la experiencia, parece un imposible metafísico.

Dentro de las lógicas diferencias, existen, sin embargo, aspectos comunes, a saber: “excelentes profesores a los que se pagan sueldos en consonancia, pero a los que también se les exige y a los que se evalúa continuamente...; financiación de las escuelas garantizada y generosa, sean públicas o privadas; implicación de los padres; fomento de la lectura; clases bilingües de verdad y no el chapurreo de cuatros palabras en inglés; obsesión con las matemáticas, las ciencias y las tecnologías ...”. Todo ello condimentado con recetas tan antiguas como disciplina, esfuerzo, respeto. ¡Parecido a lo que ocurre en España!

Con palabras de José Antonio Marina, se señala que, en la escuela, hay que enseñar el respeto a la ley, la no discriminación de nadie, la prohibición de la mentira, la no utilización a favor propio de la función que se realiza en la sociedad, la necesidad de buscar la justicia, el reproche al uso de la fuerza, la ética, etc. Si no se enseñan en la escuela, me temo que tampoco lo haga la familia al menos, muchas de ellas-, tal y como se encuentra en estos momentos.

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