TE SACARÁN LOS OJOS
Cuenta Vicente Vega en su Diccionario de anécdotas que, en cierta ocasión el condestable de Castilla, Don Álvaro de Luna, se fijó, en el transcurso de una caería, en un hombre falto de vista. Al preguntarle si la había perdido en alguna guerra, aquel hombre le contestó: No, Señor. Me lo hizo un desagradecido. Y ¿quién fue semejante mal nacido?, -exclamó el condestable castellano-. Tres años, Señor, ha que yo criaba un cuervo, recogido en el monte cuando todavía no podía volar. Le traté con cariño, le cuidé y mimé hasta que se hizo grande. Un día, al darle de comer, me saltó a los ojos y me dejó sin vista. El caballero castellano, dirigiéndose a sus acompañantes de caza, ironizó del modo siguiente: “Criad cuervos para que luego os saquen los ojos”. Amigo Román Piña, aplícate el refrán. Te has pasado la vida académica en la corrección, en el estar a bien con todos, en ser salsa de todos los guisos. Ahí tienes tu recompensa y tu premio: la ingratitud, la venganza, la ofensa innecesaria. Tus compañeros han optado por el sacrificio. Así es la vida.
Publicado en "Ciutat", 22 de maiga 4 de juny 2009, pág. 2
martes, 2 de junio de 2009
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