A LOS QUE INTENTAN CONTENTAR
Hace ya unos cuantos años, Julián Marías formuló una norma cuyo sentido y validez para entender muchos comportamientos en el ámbito político me parece cada día más incuestionable. Dijo así: “No hay que intentar contentar a los que no se van a contentar”. ¡Cuántos errores y quebrantos se evitarían!
Si observamos la realidad política balear, advertiremos de inmediato la vigencia de esta norma. La derecha, que dice ser liberal, no sabe hacer política si no es mirando a la izquierda y al nacionalismo. Los políticos del PP, profesionales de la cosa y conservadores del propio condumio, son los únicos que, junto con ciertos corifeos bien engrasados, dudan de su legitimidad y se avergüenzan de los principios que dicen profesar. Tan radical debilidad les lleva a creerse lo que interesadamente dicen de ellos los demás y, en consecuencia, a proponer políticas activas que consigan su aplauso y aprobación o, al menos, su no oposición frontal.
En este sentido, los ingentes esfuerzos que ha realizado el PP en la pasada Legislatura para contentar a los incontentables (socialistas, UM y nacionalistas) y a quienes siempre les han sido y les serán hostiles parecen tan increíbles como inútiles y hasta contraproducentes. Tanta concesión y claudicación, tanto supuesto centrismo, tanto brindis catalanista, tanta ideología de género, tanto acomplejamiento, tanto miedo a la acusación de crispar, sólo le han servido para consolidar una imagen de complicidad con cualquier supuesto mal que aparezca, para petrificar su figura con la corrupción y la destrucción de Mallorca, para herir, desalentar y decrecer la estima y adhesión de sus partidarios más firmes, que, en una buena parte, le han vuelto la espalda. Sin embargo, quienes buscaban contentar no se han movido un ápice en su hostilidad constitutiva y por principio.
Este error no es de ahora y es tanto más peligroso en la medida en que contiene una parte de verdad. Pero ¿por qué no han extraído ya la sabiduría debida? ¿Por qué, a pesar de su debacle, todavía algún Alcalde insiste en el mismo error del .cat? ¿Por qué ya están los de siempre en lo mismo de siempre? ¿Por qué muchos no han iniciado ya el desfile doliente de la vuelta a casa? Muy sencillo: porque son profesionales del pesebre, porque no creen en lo que dicen, porque no tienen voluntad de servicio, porque no aman la verdad, porque no quieren ver lo que está delante de sus narices.
Como contraste, la izquierda y el nacionalismo nunca buscan contentar a la derecha incontentable. Les da igual lo que ésta piense. Ellos a lo suyo: el intervencionismo, el sectarismo, la imposición sobre la mayoría, la deslegitimación moral de lo que no sean ellos, la ‘cultureta’ provinciana, el pesebre público, la lengua que divide. En su defensa, no paran mientes, disimulan, mienten, manipulan, miran para otro lado, utilizan las instituciones. Da igual. Cualquier cosa menos molestar a los suyos, defraudar o desalentar a su hinchada. Lo saben hacer en el poder y en la oposición. Su adversario siempre es el mismo: el PP, el culpable de todos los males, pasados, presentes y futuros.
El anterior esquema seguirá siendo cada día igual (o más) de claro por lo que respecta a la izquierda y al nacionalismo. ¿Y en el PP? Tal y como han iniciado su andadura en la oposición me temo que la claridad seguirá brillando por su ausencia. No aprenden. Son muchos quienes no quieren saber lo ocurrido, mucho menos aún los motivos de ello y andan agazapados en espera de la oportunidad para volver a subirse al carro. ¡A esto se le llama indecencia!
Pero lo que aún me parece más obsceno es que muchos –los que ya deberían estar en su casa como penitencia por sus graves pecados- no quieran enterarse de quién fue el único ganador del PP en las pasadas elecciones. ¿Por qué? Porque representa lo contrario de lo que ellos hicieron, porque lo tuvo muy claro en momentos decisivos de su acción política, porque, fiel a sus principios, se atrevió a decir “no” a propios y extraños, porque no quiso ser cómplice de todo lo que ellos hicieron rematadamente mal, porque no dudó en enfrentarse a la Emperatriz y a sus corifeos mediáticos, etc. ¡Qué nadie lo dude: su mayoría absoluta se explica por el testimonio de su fidelidad a los principios de su electorado!
La situación exige cambios esenciales que afectan a personas concretas y a principios ideológicos. Si esas personas no pasan a un segundo plano, su electorado más fiel no reconsiderará una posible vuelta a la casa del padre. Se ha llegado demasiado lejos como para seguir confiando en quienes siempre han intentado “contentar a los que no se van a contentar”.
Publicado en “El Mundo. El Día de Baleares”, 26.08.2007, pág. 8
lunes, 27 de agosto de 2007
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