lunes, 27 de agosto de 2007

MEDIOCRES CANTAMAÑANAS
Aunque prefiero otorgarles el beneficio de la duda, lo cierto es que apenas llevan dos días en el puesto de mando y ya han enseñado la oreja. Tampoco hay que extrañarse. “Estamos, como dijo Pérez Reverte con pretensiones de generalización, en manos de analfabetos culturales y de cantamañanas y eso es muy peligroso”. La cosa no da más de sí. Irán a peor. Todo cuanto han dicho hasta ahora se inscribe en el mundo de la mediocridad, la superficialidad, la estupidez, la negatividad y el no saber que hacer. Por esta razón, me atrevo a brindarles una medida de alcance y, además, muy ‘progresista’. ¡Atrévanse con ella!
Hace unos días, Paloma Méndez, glosaba con verdadero tino un aspecto de la situación actual de la mujer. Se refería a una realidad que, aunque está delante de nuestras narices, como diría George Orwell, no acaba de verse. Más bien diría que, como en tantos otros temas, no quiere verse.
Es un hecho indiscutible que unos diez millones de mujeres dedican el día entero –de sol a sol y un poco más- a hacer posible que esta sociedad funcione. ¿Se han preguntado alguna vez cuántas horas trabaja cualquier mujer desde que se levanta hasta que se acuesta? Es ella quien posibilita de hecho que el marido y los hijos estén atendidos: les hace la comida, les lava la ropa, les limpia la casa, les hace la compra, les hace cálido el ambiente. ¡Y, tantas y tantas otras cosas! ¿Qué sería de muchas familias si faltase la madre? ¿A qué esfuerzos de adaptación vendrían obligados, en tal caso, los maridos e hijos para sobrevivir o, simplemente, para seguir cómodamente instalados?
Pues bien, en la práctica, este esfuerzo y esta contribución social, prestados sin límite de horario, no son reconocidos ni retribuidos económicamente. ¿Por qué razón? ¿Dónde está la sensibilidad social de nuestros gobernantes? ¿Se ha olvidado el feminismo militante de su lucha a favor de la mujer? ¿Por qué se gasta tanto dinero público en el PER o en otras actividades públicas de más que dudosa utilidad y no se inicia el camino de esta auténtica conquista social? ¿Dónde están los autoproclamados ‘progresistas’? El dato que nos aporta Paloma Méndez es muy elocuente: el trabajo no remunerado, incluido el voluntariado, supone en España el 60,71 por ciento del PIB. ¿Saben que el 80% de ese trabajo lo hacen las mujeres y, además, sin cobrar un céntimo?
Diga lo que diga ZP acerca de la familia en España –está mejor que nunca (¿)-, lo cierto es que no es así. Para más inri, después de deslomarse en los mejores años de la vida, se les recompensa, si quedan viudas, con una pensión de miseria, en algunos casos con unos trescientos indignos euros. Sin comentarios y para avergonzar a cualquiera, eso sí, que no sea político. ¿Por qué no se pone remedio a tanta injusticia cuando se gasta el dinero a espuertas en subvenciones más que dudosas, en asesores de cuanto ignoran, en despachos y gastos de representación, en funcionarios sin función y en una cantidad de necedades que sólo se entienden porque el dinero no es de quien lo gasta o porque es un modo de pagar favores o de participar en el festín pesebrero acostumbrado? Decididamente somos cómplices de tanto anverso obsceno, que, además y para mayor vergüenza, nos deja indiferentes, como diría George Steiner.
Aquí tienen una causa justa: otorgar un salario a la mujer y madre. Su esfuerzo y dedicación a la casa y a la familia exigen, en la mayoría de los casos, más inteligencia y preparación que la que se reclama a mucho/as en la vida profesional. ¿Por qué no retribuirlo? Al menos, podrían reivindicarlo e ir creando ambiente. Una medida de esta naturaleza supondría un paso definitivo para la liberación de la mujer.
Es muy posible que muchas feministas de género, que ahora han sido obsequiadas con mando en plaza, piensen de otro modo. La corrección política –uno de los males de este tiempo que vivimos-, a la que se han apuntado porque les libera de la carga de pensar, se lo impone.
Sin embargo, prefiero confiar en que sean capaces de sacudirse semejante yugo totalitario y decir no a la realidad que ya están dejando entrever. No me gustaría pensar que no tienen otra cosa que ofrecer, que todo es pura demagogia y mediocridad.
Gregorio Delgado del Río

No hay comentarios: