domingo, 18 de marzo de 2007

AQUÍ SÍ HA PASADO ALGO
Mal que les pese a muchos, tenemos un juguetito llamado IB3 absolutamente prescindible. Por cierto, que IB Confidencial era de lo poco que merecía la pena. Pretendía sacar a la luz lo oculto y subterráneo de la realidad. Ponía en el terrado esa parte de verdad que los políticos siempre buscan velar. Pues bien, precisamente por ello, se lo han cargado con el beneplácito de toda la oposición. ¡Qué espectáculo tan bochornoso, madre mía! Dos personajes (Munar y Matas), que dicen ser liberales, se ponen de acuerdo para imponer la censura y decapitar al ‘vigilante’. Y, encima, pensarán que aquí no ha pasado nada.
Desde Thomas Jefferson, el papel de los medios de comunicación, en orden a conservar la libertad, ha constituido una creencia indiscutida. Es más, ni siquiera –por aquello del control democrático del poder- se concebía un gobierno sin periódicos. No puedo por menos de rememorar, con Benigno Pendás, algunas reglas elementales al respecto: “Contar los hechos; difundir información veraz, decir la verdad sin miedo ni servilismo. Sin un genuino Tribunal de la opinión pública no hay democracia, ni libertad, ni es concebible el Estado constitucional. La opinión debe ser alimentada sin descanso por gentes con espíritu crítico, exigentes hasta el extremo acerca de la conformidad de la teoría con la práctica”. ¡Quién tenga oídos para oír que oiga!
Aunque no lo crean, el Sr. Matas y la Sra Munar han preferido, en este caso, tutelar los intereses partidistas en contra del respeto a la verdad y al derecho del ciudadano a saber y conocer. Han puesto la que debería ser voz imparcial de IB3 al servicio de las causas del poder. El vigilante ha dejado de ser imparcial. No es extraño, en consecuencia, que la oposición política haya asomado la oreja al expresar su incomodidad ante los intentos de IB Confidencial por buscar y ofrecer retazos de verdad ocultos. Y es que, sencillamente, ese es el habitat en que mejor se mueve la izquierda.
En noviembre de 2004, el Sr. Matas, en la clausura del Congreso del PP balear, soñaba con la apertura definitiva de estas Islas a la modernidad. Lo malo es que dos años y medio después, con su actitud claudicante respecto de IB Cnfidencial, nos ha introducido en lo peor de la hipermodernidad. La Sra Munar, por el contrario, nunca se ha entretenido en semejantes elucubraciones. Siempre ha sido y es mucho más práctica, va a lo suyo y no se detiene en los medios para lograrlo. En este caso, ambos han evidenciado una concepción de IB3 que, en modo alguno, es de recibo en una sociedad democrática. Aunque la pagamos todos, ellos, como diría Sébastien Charles, la han instrumentalizado para manipular la realidad al servicio partidista, para alienar al ciudadano en un intento de justificar el orden establecido por ellos, para lograr el conformismo y la estandarización del individuo, a quien no respetan. Está claro. No tienen inconveniente en masificarnos a todos, en anestesiarnos.
No conformes con ocultar la verdad de las cosas, con desinformarnos por interés partidista, con acallar por mezquindad el espíritu crítico, han dado todo un recital para justificar lo injustificable. Como casi siempre, han sacado a relucir la habitual hipocresía, “… forma sutil de convertir los vicios en virtud …”, como diría Benigno Pendás. No pretenderán que nos creamos que lo que les preocupaba de IB Confidencial era el carácter público del medio, salvaguardar su imparcialidad en periodo electoral o tutelar algún derecho individual. No nos hagan sonreír, por favor. Saben de sobra –para ello pagamos una caterva de asesores- que el uso de cámara oculta está generalizado (BBC, DR, Telemadrid, TV3, Canal Sur, Canal 9, Tele 5, La Sexta, Antena 3, etc.) y que la jurisprudencia de los Tribunales supremo y constitucional ha respaldado su legitimidad siempre que se respete la veracidad, el interés público y el interés informativo. ¿Qué era, entonces, lo que temían?
Como respuesta a semejante interrogante, viene a mi ‘disco duro’ una sagaz reflexión de Steiner. Decía así: “No se trata sólo de que la verdad pueda no hacernos libres, sino de que pueda destruirnos”. Exacto. Llovía, en realidad, sobre mojado. En las pasadas Navidades ya eran conscientes del desastre que se avecinaba y de la urgente necesidad de control la situación (El Mundo, 21.01.2007, pág. 13). Por ello, a nadie puede extrañar que ahora hayan buscado, como socios cómplices que son, la mutua protección.
En definitiva, modificando un poco el refrán de Sbarbi, proclamamos que “aquí, sí que ha pasado algo”. Y, además, muy grave.
Publicado en “El Mundo. El Día de Baleares”, 18.03.2007, pág. 10

No hay comentarios: