viernes, 21 de septiembre de 2012

DESDE LO FEMENINAMENTE IN/CORRECTO Con la periodicidad que nos tiene acostumbrados, Gregorio Delgado del Río nos regala una nueva publicación: Desde de lo femeninamente in/correcto, Editado por Bubok. Se puede disponer del mismo en formato tradicional (papel) y en formato digital WWW.bubok.com). Por un euro más IVA, puedes disponer del texto. En esta ocasión, sus reflexiones giran en torno a una temática esencial para la progresiva transformación de la sociedad. Ha centrado su atención en la mujer, en su lucha por la igualdad, en el protagonismo a que es acreedora en todos los ámbitos de la vida, en el coraje que exhibe para ser cada día más mujer, en la necesaria armonización del trabajo profesional con la maternidad y el hogar, en la indispensable cooperación activa del varón en las tereas familiares, en los malos tratos de que, a veces, es víctima y en la salida civilizada a la ruptura y al conflicto. Todos estos temas los aborda en un lenguaje sencillo, aunque preciso. Ha huido del vocabulario propio de la jerga jurídica. Creemos que ha logrado el objetivo de hacerse entender por todos. Lo completa con un extenso índice sistemático que facilita y potencia su utilidad. Con tal motivo, le hemos entrevistado y te ofrecemos sus respuestas: Pregunta: ¿Cuáles han sido, en su opinión, las conquistas que el feminismo ha conseguido introducir en la cultura actual? Sin ánimo de ser exhaustivos, podemos enumerar la multiplicidad de de que se ha liberado, ha cambiado el anhelo de la maternidad y la procreación por el de la actividad profesional, ha consolidado definitivamente su libertad sexual, va conquistando progresivamente la paridad en la vida política, en la administración y en el trabajo, está empeñada en imponer la ideología de género. Pregunta: ¿Qué valoración le merecen tales conquistas? No es posible otorgar una valoración global. Cada aspecto merece una diferente puntuación. Lo que no puede negarse es que, a lo largo del s. XX, la mujer se ha creado una nueva identidad. El lado obscuro de todo ello es que ha caído en la tramposa tela de araña de la izquierda cultural y política. Aquí radica su talón de Aquiles. Pregunta: Hace unos días la Conferencia episcopal se ha pronunciado sobre la ideología de género. ¿Qué valoración le merece? Como todos los documentos doctrinales eclesiásticos se mueven en la equidistancia y en una calculada ambigüedad. No llegará a la gente. En mi opinión, la ideología de género –tomada del mundo cultural norteamericano y que allí ya no está vigente- es el caldo de cultivo del feminismo militante en España, muy ideologizado y doctrinario, que se formula como un ‘a priori’, como verdadero prejuicio. Este se aplica los hechos y, si éstos se resisten, se reacciona con el descrédito, la marginación, la exclusión, la imposición, la represión. Pregunta: ¿Cuál sería, en su opinión, el punto de partida de cualquier reflexión en torno a la mujer? Creo sinceramente que, como dice Forner siguiendo a Doris Lessing, cualquier reflexión en torno a la mujer ha de girar en torno al quicio de ella misma. No hace mucho (Otro matrimonio es posible, Palma de Mallorca 2005) puse de relieve una posible alternativa a tanta uniformidad, a tanta interpretación unilateral y en un solo sentido, a tanta falta de interiorización. Para ello me serví de un texto de Ángel Ganivet. Dice así: “La mujer tiene un solo camino para superar al hombre, ser cada día más mujer”. Texto que comenté en estos términos: “Esto es, sin renunciar a la igualdad, quizás deba insistir más en la diferencia y en la diversidad, quizás deba potenciar más lo específico y aclarar mejor lo complementario. Todo esto me parece que se inscribe en el orden de su naturaleza e identidad. Aquí puede radicar el nudo de la cuestión: conocer, en profundidad, ‘su auténtico ser interior e invariable’ (A. Gala) y organizar la vida de acuerdo con el mismo”. Pregunta: ¿Cuál ha sido la trampa en que caído la mujer que configura el feminismo militante de género? Con Rosetta Forner pienso que hay algo, a la larga, peor que el machismo -con ser funesto-. Me refiero al hembrismo. Desde la actual cultura feminista, han contado a las mujeres verdaderas milongas y las han manipulado e instrumentalizado al servicio de fines ideológicos y políticos. Milongas que no sirven a ninguna revolución y liberación femeninas. Es más, se dan de bofetadas con la propia dignidad de la mujer, que sigue utilizándose como florero. Dicho de otro modo, “la solución no pasa porque él deje de ser malo, sino porque ella deje de ser víctima” (Forner). Gregorio Delgado del Río www.delgadoyasociados.es

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