Aunque parezca mentira, el Sr. Bauzá va cumpliendo con lo prometido. Se ha atrevido a poner firmes a los sectarios y pesebreros sindicatos. ¡Ya era hora! La medida ha sido recibida con regocijo por el ciudadano. Si quieren liberados, si quieren locales para reunirse, que los paguen ellos con sus cuotas. ¡Ya está bien de usar el dinero de todos! Si existe alguna institución retrógrada en el Estado, caduca y trasnochada son los sindicatos. ¡Qué se reformen, qué se adapten, qué se despoliticen y qué se financien por sí mismos!
Esta medida y buen criterio de gobierno ha de utilizarla en su propio partido. Desde el primer momento, se palpó el nerviosismo entre muchos militantes que, como es bien conocido, están en política para servirse a sí mismos, para atarse al pesebre público, para vivir del cuento. Usted lo sabe perfectamente. ¡Qué digan Misa, si les apetece! Pero, no caiga en la tentación de alimentarlos.
Todos los partidos, que tocan poder, hacen lo mismo. Colocan, como sea y para lo que sea, a los suyos. Se rodean de asesores, que ignoran todo aquello sobre lo que supuestamente asesoran. Pagan cantidades astronómicas por nada. ¡Una vergüenza! Esto tiene que acabarse. Por ello, Sr. Bauzá resista y no ceda. Está en juego su credibilidad y la de su partido. Use de su experiencia y se sirve de los competentes funcionarios que tiene.
Permítame, a este respecto, que le recuerdo el refrán que dice: “cría cuervos y te sacarán los ojos”. En cierta ocasión, el condestable de Castilla, Don Álvaro de Luna, se interesó, en una cacería, por un hombre que había perdido los dos ojos. El ciego le relató que cuidaba un cuervo, recogido en el monte cuando era muy pequeño, lo alimentaba y trataba con cariño. Un día -cuando le echaba de comer- le saltó a los ojos y quedó ciego. Con ironía, Don Álvaro dijo a sus acompañantes de cacería: “criad cuervos para que luego te saquen los ojos”.
La moraleja, Sr. Bauzá, está muy clara. La ingratitud está a la orden del día. Cuando vengan mal dadas, los alimentados se olvidarán de lo recibido y le sacarán los ojos. ¡Ya lo sabe!
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