ASÍ NOS LUCE EL PELO
Llevamos años soportando las histéricas y mendaces proclamas de la patulea progresista. No se podía consumir ni un centímetro más de territorio. El suelo rústico era sagrado. No se podía ni opinar al respecto. Han dicho de todo. ¿Lo recuerdan? Pues bien, ahora resulta que su gran aportación, una vez instalados en la pesebrera, estriba en construir viviendas de protección oficial en suelo rústico. ¡Manda huevos! Han hecho realidad el refrán “nadie diga: de esta agua no beberé”. Las vueltas que da el mundo. ¿Dónde está ahora esa corte de opinadores, tertulianos y medios de comunicación tan sensibles al tema en otro tiempo? ¿Dónde queda su alegada independencia y objetividad? ¿Dónde están sus votantes tan encendidamente defensores del territorio? Da la impresión –ya me gustaría equivocarme- de que, antes y ahora, todos obedecen a la voz de su amo. Una verdadera pena. La clase política sigue con el misma cantinela: engaña a su electorado y lo maneja a su antojo. Este guarda silencio e, incluso, a veces aplaude. Así nos luce el pelo.
Publicado en “Bon Dia Mallorca”, 13.11.2007, pág. 7
viernes, 16 de noviembre de 2007
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