martes, 21 de febrero de 2012

POR UNA ÉTICA UNIVERSAL EN EDUCACIÓN
Una vez más aparece en la vida nacional la realidad de la frustración. La reforma del sistema educativo no supera la improvisación ni el enfrentamiento ideológico. ¡Una pena!

No seré yo quien niegue que la asignatura de Educación para la ciudadanía se significaba por un cierto carácter sectario y por su fuerte ideologización. Pero tampoco mantendré que la nueva asignatura (Educación cívica y constitucional) nos sacará del atolladero en que se halla sumido el sistema educativo. Lo importante está en otro sitio. Pero, como seguimos en el enfrentamiento, todo se focaliza en un gesto: cargarse el sectarismo zapateril y sustituirlo por otro también doctrinario.

En Berlín, Benedicto XVI subrayó que el tiempo actual viene “marcado por el pluralismo”. Sociedad plural –cada vez más laica, en consecuencia-, que no es pensable que “pueda sostenerse a largo plazo sin un consenso sobre los valores éticos fundamentales”. La enseñanza de estos valores éticos parecería esencial en cualquier sistema educativo. Sin embargo, aquí radica el problema.

Cuando en la Iglesia católica se habla de valores éticos se entiende que se trata de valores fundados en la religión, que se ha convertido de hecho en señal de identidad, en principio de organización social y en fuente de vida personal. Es obvio, que la ética laica y la cultura hace mucho tiempo que se emanciparon de la religión. Es obvio que la sociedad se ha secularizado y ha devenido muy plural y laica. Es obvio que, por este nuevo camino, no puede transitar la anterior concepción de la religión.

En la sociedad posmoderna, la religión ha sido relativizada y, por ello –ya desde Kant-, “no hace falta creer en Dios para asumir valores morales, la ética no necesita para nada de la religión” (S. Pániker). Hablamos, pues, de un ética laica, no de una ética confesional. El enfrentamiento es claro e insuperable.

Es precisamente esta ética laica la que debería enseñarse en el sistema educativo. Como ha vuelto a recordar José A. Marina a propósito de la reforma educativa del Gobierno, “en algún momento tendrán que oír hablar nuestros alumnos de ética, es decir, de principios morales universales, y no confesionales o familiares”.

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