sábado, 28 de agosto de 2010

LA IZQUIERDA Y EL ISLAM

En el Prefacio de su libro ‘Yo acuso’, en defensa de la emancipación de las mujeres musulmanas, Ayaan Hirsi Alí realizó una acerada crítica a la izquierda cultural, que cada día que pasa acredita su acierto. Crítica es también extensible a una cierta izquierda política, como la que patrocina la llamada ‘Alianza de civilizaciones’. Veamos, pues, algunos rasgos definitorios de la misma.
La izquierda cultural y política exhibe, en general, una marcada tendencia a “… considerar al resto del mundo como víctima –a los musulmanes, por ejemplo-, y las víctimas, a la postre, dan lástima, y quien da lástima y está sometido es, por definición, una buena persona que estrechamos en nuestro pecho”. Toda su acción política y mediática –por extraño que pueda parecer- parte de un principio ajeno a la tan cacareada igualdad, que dicen patrocinar. No valoran, en realidad, al mundo musulmán como a un igual.
No es extraño, en consecuencia, que incurran en verdaderas paradojas, repletas de obscenidad. Perdonan, disimulan, miran para otro lado, incluso aunque esté en juego la propia identidad cultural de Occidente, personificada en los derechos humanos. Se olvidan de la defensa y de la lucha por la dignidad de la mujer, que ha caracterizado uno de los logros culturales y de civilización más importantes del siglo pasado. Se resisten –hasta se oponen- a tomar la iniciativa y, de una vez por todas, prohibir ciertas prendas en el espacio público (el burka). Son tan relativistas –al igual que sus líderes políticos- que no se preguntan, por ejemplo, qué esfuerzos se realizan en el mundo islámico para armonizar fe y razón, o si “… hay lugar en el Islam para un discurso autónomo de la razón, para un fundamento no teocrático de la política” (Gabriel Albiac).
Este temor a la crítica –al servicio de las equivalencias políticas: el voto- les lleva a otra paradoja todavía más grave. En efecto, su relativismo cultural facilita que el mundo islámico permanezca encerrado en su atraso y no afronte las grandes cuestiones que tiene pendientes. Su respuesta acertada podría servir para salir de la sumisión y el sometimiento.
Gregorio Delgado del Río
plazapublicagredelrio.blogspot.com

No hay comentarios: